Gijón, Xixón…

Gijón-Xixón, ( Noega)

Si Gijón fue ciudad o villa tampoco está bien demostrado, pues al paso que los autores antiguos le conceden la primera categoría, los modernos le adjudican la segunda.
En cuanto a su fundación, de acuerdo todos los historiadores en considerarla como población de gran importancia al advenimiento al trono de Augusto César, discrepan en lo relativo a su origen primitivo.

Una crónica de Melafón, historiador del año 200 a.C., dice así: "Costeando la ribera del mar del Norte se ven fértiles valles y en ellos algunas poblaciones; de éstas es la ciudad de Gigia la más conocida, colocada sobre la eminencia de un cerro, casi rodeada de mar en el centro de una ensenada, que éste forma entre dos puntas: al Oriente es una costa inquieta y brava pero al Occidente es una playa pacífica, una concha segura y un fondeadero abrigado, donde se afianzan las naves de Carthago y otras naciones que comercian con esta ciudad, que por la parte del Mediodía domina una campiña muy fértil y deliciosa".
Hay quien sostiene que la fundación de Gijón se debe al famoso rey Gerión, cuya existencia y la de su dinastía por esta tierra atestiguan algunos manuscritos, según afirma P. Sota en sus Crónicas de Asturias.
Las ciudades más importantes antes de la conquista romana eran Gigia y Lancia. Según los historiadores romanos, en torno a Gigia se extendía un bosque sagrado en el que sus habitantes se reunían en días determinados para celebrar los misteriosos ritos de una religión desconocida, que algunos opinan fuese la de los druidas, aunque otros afirman que adoraban a un Dios Creador único, entonando en su obsequio cantos de amor al Sol, la Luna y las Estrellas.
Las antiguas costumbres de los habitantes de esta ciudad son tan semejantes a las de los primitivos escitas, que no sin fundamento se emite la opinión de que eran descendientes de aquella raza asiática.
Estos antiguos gijonénses se dedicaban principalmente a la ganadería, criaban sobre todo bueyes, vacas y cerdos. También los caballos estaban sumamente extendidos según el testimonio de Estrabón, Marcial, Séneca y otros escritores; su hermosura y agilidad resaltaban en alto grado y eran muy apreciados por los romanos, que los llamaban asturcones.

Más tardíamente se dedicaron a la metalurgia del hierro, bronce, plata y oro.
El P. Mariana, en su Historia de España, en el capítulo dedicado a Gijón afirma: "Amílcar y Gisjón, nietos de Magón, se hicieron al mar de orden del Senado de Carthago, a descubrir nuevos rumbos y costas. Amílcar se fue hacia América. Gisjón vino a Gijón y construyó en él un almacén, castillo o fortaleza con pretexto de proteger su comercio". Hay también quienes dando fe al relato del jesuíta creen que Gijón fue fundada por los cartagineses.
Esta opinión se refuta con suma facilidad, pues Gijón es parte integrante del país de los astures, y está bien demostrado que éstos se mantuvieron independientes hasta los tiempos de Augusto. ¿Cómo creer en la dominación de Carthago?
En nuestra opinión, es probable que algunos comerciantes cartagineses, atraídos por las excelencias de un país fértil y rico, llegaran a Gijón con ánimo de establecerse, y que pasado algún tiempo se confundieran con el resto de sus habitantes.
Parece ser que los fenicios, cartagineses y otras naciones comerciaban con los astures en el puerto de Gijón, unos y otros atraídos por sus ricos metales, la abundancia de maderas y la exquisita calidad de las piedras de sus canteras.
Grande debe haber sido el esplendor de Gijón durante la época romana; así lo atestiguan numerosas ruinas y vestigios que aún se conservan.

Consideró el Senado romano la conquista de Gijón como una de las más insignes victorias que alcanzaron sus armas, otorgando los honores del triunfo a Sesto Apuleyo, merced tan señalada que sólo se concedía por hechos memorables. En agradecimiento Apuleyo erigió un monumento para señalar su victoria y el último límite del Imperio en el oceáno, dedicado a Júpiter, cerca del fondeadero de Torres donde había estado con su escuadra cuando sucedió la toma de Gijón. Plinio efectivamente afirma: "En la península hay tres aras sestianas dedicadas en honor de Augusto". Pomponio Mela también las describe. Estas tres aras, según el P. Mariana, eran tres grandes pirámides parecidas a las de Egipto, huecas, con escaleras de caracol, que llegaban hasta la cumbre.
Hoy no quedan casi señales de su grandeza pasada, ya que en diversas ocasiones la ciudad sufrió grandes incendios, quedando arrasada, aunque nuevamente se levantó de entre sus cenizas una y otra vez.
Hoy Gijón es una bonita ciudad costera, que guarda en sus entrañas viejas historias de tiempos pasados…

Autora:Elvira Collado.

Bibliografía
Historia de España,
P. Mariana.
Los Pueblos de España,
Julio Caro Baroja
La Mitología Asturiana, Constantino Cabal
Astures,
Asociación Astures
Gijón en la Historia General de Asturias,
Julio Somoza.
Historia de la Villa de Gijón,
D. Estanislao Rendueles Llanos

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La fotografia adjunta es la lápida funeraria de Pintaius, soldado cilúrnigo (Tribu o clan de Noega, ahora Gijon), al servicio de Roma.

 

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