V.I.P. EVARISTO SAN MIGUEL

                                               EVARISTO SAN MIGUEL
 
 
"… la verdad es mil veces más maravillosa que la misma fábula: la realidad vuela más alto que la ficción a la que sirve
a veces de alimento …" (de su discurso de toma de posesión como miembro de la Real Academia de Historia, año 1852)

E. San Miguel. Litografía de Tomé

Una de las figuras más oscuras de nuestra historia contemporanea es la del General Don Evaristo San Miguel, "buen militar, elocuente orador, político liberal, revolucionario a la fuerza, apasionado intelectual y minucioso biógrafo del siglo XIX",

Don Evaristo nació el 26 de Octubre de 1785 en Gijón, en el seno de una familia acomodada. Gozó de una educación ilustrada en el Real Instituto de Náutica y Mineralogía de su ciudad natal. Sin embargo, renunció al camino de la erudición (al menos por el momento) para ingresar como cadete, a los 20 años, en el regimiento 1º de Voluntarios de Aragón el 17 de Abril de 1805.

Tres años después estallaba la Guerra de la Independencia, la guerra contra el francés. San Miguel no tuvo en ella una participación muy destacada: fue hecho prisionero, junto a otros 120 oficiales españoles y más de 3.000 soldados, tras la desastrosa batalla de Peña del Castillo. Como otros prisioneros de guerra de cierto prestigio social, fue deportado a Francia, donde trabó amistad con otros presos de guerra españoles, entre ellos Rafael Riego… luego volveremos a él. Se supone que es en estos años de presidio cuando Evaristo San Miguel entra en la sociedad secreta de la Masonería. Su nombre en esos círculos será el de hermano "Patria".

En 1814, terminada la guerra y los sueños imperiales de Napoleón, Evaristo regresa a España, una España que espera con ansiedad el retorno de Fernando de Borbón y la Restauración monárquica. En especial los liberales, que han sostenido contra viento y marea los restos del gobierno y que han redactado una Constitución… Pero Fernando VII fustrará sus espectativas, reinstaurando un régimen absolutista, negándose a ratificar la Constitución de Cádiz y persiguiendo como enemigos políticos a los simpatizantes liberales que tanto han luchado por devolverle el trono… Pronto, el joven San Miguel, como tantos otros oficiales, se encuentra inmerso en el peligroso juego de las conspiraciones, por el que es detenido y encarcelado en 1819.

En 1820 lo encontramos en la sublevación de las Cabezas de San Juan (Sevilla), como mano derecha del general Rafael Riego, su amigo y compañero de exilio, prisión y conspiraciones. Algún "iluminado" de la camarilla de Fernando VII había tenido la feliz idea de desterrar políticamente a todos los elementos perturbadores del ejército enviándolos a sofocar la insurrección de las colonias americanas… El resultado fue que el ejército expedicionario se sublevó… y que perdimos las colonias. Pero eso, ya lo saben. San Miguel es el segundo jefe del Estado Mayor, y el verdadero autor del llamado "Himno de Riego", que será el himno nacional de la España de la Segunda República.

El rey se ve obligado a ratificar la Constitución de 1812, y España se convierte en una Monarquía Parlamentaria… durante tres años. Es el llamado Trienio Liberal. En ese tiempo el nuevo gobierno debe hacer frente a numerosos problemas, tanto del exterior (las naciones victoriosas tras las guerras napoleónicas no deseaban ningún gobierno liberal en Europa, y esperaban solamente una excusa para intervenir militarmente) como en el interior: Surgen distensiones entre los liberales, y los partidarios de Fernando VII intentan boicotear las acciones del gobierno, ya sea mediante el desprestigio, el intento de asesinato o el pronunciamiento: En Julio de 1822 , cuatro batallones se concentran en El Pardo para tomar Madrid y devolverle todos los poderes absolutos al rey. Será el comandante Evaristo San Miguel el que organice la defensa de la villa, liderando el improvisado "Batallón de Patriotas". Ello le dio al joven militar gran prestigio entre el pueblo, por lo cual se le nombró fiscal de la causa contra los conjurados, y aquel mismo año, en Agosto, es nombrado Ministro de Estado (del Interior, para entendernos).

Finalmente las naciones europeas se decidieron a intervenir. En 1823 el ejército llamado "de los Cien Mil Hijos de San Luís" cruza los Pirineos devolviendo los poderes absolutos a Fernando VII. El general Riego es capturado, juzgado y condenado a morir en la horca, por traidor. Evaristo San Miguel tiene más suerte: al iniciarse la invasión renunció a su cargo político para ir a la guerra a las órdenes del general Mina, , siendo herido de cierta gravedad en Cataluña, donde es hecho prisionero y trasladado nuevamente a Francia como prisionero. Al año siguiente se le condena al exilio para el resto de su vida. Se traslada a Inglaterra, donde se están reuniendo nuevamente los elementos liberales españoles esparcidos por el destierro, y en 1830 organiza desde Marsella una a invasión de Cataluña. Con apenas 250 hombres cruza los Pirineos, paseándose por ellos varias semanas, en espera de un apoyo popular con el que derrocar nuevamente el régimen de Fernendo VII. Evidentemente, el pronunciamiento fracasa, y San Miguel ha de huir nuevamente a Francia.

En 1833 muere Fernando VII, y el panorama político cambia brúscamente: En España, al igual que en Francia, le estaba vedado a la mujer el acceso al trono. En 1830, al nacer la infanta Isabel, Fernando aprobó una Pragmática aboliendo dicha ley. A su muerte su hermano Carlos se negó a reconocer como heredera del trono a su sobrina, argumentando que la abolición de la ley no era válida. El infante don Carlos fue desterrado, sus partidarios (los elementos más radicales entre los absolutistas y realistas) se alzaron en armas y la madre de Isabel II (de tres años de edad) la regente María Cristina tuvo que buscar apoyo en aquellos a los que tanto había perseguido su marido: los liberales. Era el inicio de las guerras Carlistas.

Evaristo San Miguel regresó del exilio, como muchos otros. Con el grado de Coronel se reincorpora al ejército: Dos años después es ya Mariscal de Campo, persiguiendo a Cabrera (con más pena que gloria) por el Maestrazgo. Luego empezará de verdad su carrera política: diputado a Cortes por la provincia de Oviedo, redactor de la Constitución de 1837, Ministro de la Guerra en 1841, Capitán General de las Vascongadas en 1842 y de Castilla la Nueva en 1843. Ese mismo año las Cortes emiten voto de censura contra el gobierno de Espartero, y se declara por decreto ley mayor de edad a Isabel II (de 13 años de edad). El viejo militar menea la cabeza, piensa que tiene ya cincuenta y ocho años y que ha vivido demasiadas intrigas y guerras. Así que se retira de la vida política para dedicarse al estudio de la Historia, su gran pasión. Sin embargo, el destino le reserva un último papel. Once años más tarde, cuando tiene 69 años de edad, una serie de convulsiones políticas da paso a la revolución de 1854, llamada por unos "la Vicalvarada" (por iniciarse en la localidad de Vicalvaro) y por otros simplemente "la revolución blanda". Se produjeron numerosas algaradas en Madrid, se alzaron barricadas en las calles y los elementos más radicales pedían a gritos la instauración de la República. El viejo general fue elegido presidente de una improvisada "Junta de Salvación". Recorre las calles, arenga a los exaltados, media entre los insurrectos y el gobierno… y logra terminar de manera incruenta con unos disturbios que se habían cobrado ya casi un centenar de muertos y heridos.. es su momento de gloria. Espartero lo nombra Capitán General. Es presidente de las Cortes Constituyentes al año siguiente, y la propia reina, en agradecimiento a sus servicios y pese a sus protestas, lo nombra comandante vitalicio del Cuerpo de Alabarderos. De su guardia personal.

Murió en Madrid el 29 de Mayo de 1862, a los 77 años de edad , dejándonos más de treinta trabajos históricos (biografías, tratados militares, crónicas de su época), tras fundar varios periódicos y llevar una activa vida intelectual. Y a partir de ahora, lector, cuando oigas la tan sobada frase de que "la realidad supera la ficción"… ten un pensamiento para el viejo, honesto y en ocasiones exaltado general que la acuñó.

 

 

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