Hª / Noreña y Xixón ( Gijón) Medievo

 

   NOREÑA Y XIXÓN (MEDIEVO)

 

 

 

Origen ascenso y destrucción del condado de Noreña y Xixón. Encumbramiento de Enrique II desde sus estados marítimos y caída del conde Don Alfonso.

Miniatura fechada en 1594Miniatura fechada en 1594

ENRIQUE II-DE TRASTAMARA

 

Origen del Condado
Don Rodrigo Alvarez de las Asturias fué un poderoso señor que reunió un importante señorío jurisdicional sobre Noreña, Xixón, Allande, Sieru -arrancado este al cabildo catedralicio de Uviéu, Llanes, Ribesella y Colunga.

Casi todos sus dominios, y desde luego los mas granados, eran los de la marina: villas de mareantes, balleneros, salineros y pescadores que le procuraban grandes rentas que sostenían su poderío, influencia y su estrella ascendiente en la corte.

Don Rodrigo tenía su palacio en la villa de Xixón, capital natural de este estado marítimo, ocupando el lugar donde mas tarde se elevaría la casa natalicia de Jovellanos.

No solamente arrancó al obispo la villa de Sieru, poniendo en valor su carta puebla, sino que continuó acotando el poder eclesiástico, obligando a ceder Les Regueres y Llanera, consiguiendo así para sus mercaderías un camino hacia la costa libre de fielatos.

Sin embargo Don Rodrigo Alvarez no tenía hijos que heredasen este extraordinario patrimonio, de forma que prohijó a Enrique, uno de los gemelos bastardos -el otro se llamó Fadrique- que Alfonso XI tuvo con su concubina Leonor de Guzmán. Don Rodrigo falleció en 1335 y ya a los 5 años, Enrique tenía en encomienda a Gozón y Sobrescobiu y era conde de Xixón y Noreña, además de conde de Trastámara.

A la muerte de Alfonso XI (1350) en el sitio de Gibraltar, Leonor se apresuró a conjurar la bastardía de su hijo desposándolo apresurada y clandestinamente con una noble de ascendencia intachable: La infanta Doña Juana Manuel, hermana de Constanza la princesa heredera de Portugal e hija de Don Juan Manuel, un nombre que nos suena por sus resonanzas literarias pues se trata, en efecto, del autor del Conde Lucanor.

Pronto Pedro I dió muestras de la crueldad que caracterizó su reinado: En las Cortes de Valladolid de 1351 Don Gracilaso de la Vega acusa a Pedro I de estar en contra de los fueros y libertades del reino. El valido del rey, Juan Alfonso de Alburquerque, le asesina vilmente en Burgos. El hijo de Garcilaso y su madre son acogidos calurosamente por Enrique en Xixón. Otros parientes de Garcilaso siguen su ejemplo como Elvira Iñiguez de la Vega, que se convertiría en amante del conde, al que daría un bastardo: Alfonso Enríquez.

Enrique rige su condado haciendo uso de fueros, buenos usos y buenas costumbres. Alardea de su buen gobierno conviertiéndolo en un verdadero programa político, aquel que defendiera Garcilaso, y recibe el apoyo de la alta nobleza, la plebe y el rey de Aragón.Como decía en una carta enviada al consejo de Covarrubias en 1.366: "poner a todos e cada uno en su grado e en su estado e en sus libertades".
En Asturias los procuradores advierten que son muchos los que prefieren vivir en lugares de señorío, abandonando los de realengo, con perjuicio de las rentas del reino.

Dos facciones comienzan a disputar el trono de Pedro I y difunden rumores que hacen al rey hijo de un judío de nombre Pero Gil.
Una facción apoya la línea sucesora de Sancho IV, personificada por los infantes de Aragón, Fernando y Juan. La otra defiende la línea sucesora de Juana la Cerda, en la que se insertaba Doña Juana Manuel flamante esposa de Enrique.

En 1352 Pedro mueve su ejercito contra Enrique mientras ordena a Uviéu y Avilés que se unan junto a Diego Fernández de Miranda y Diego Menendez de Valdés. Además de lucha dinástica es una verdadera guerra civil entre asturianos de una orilla y otra del Nalón, pésicos contra luggones.

El asesino de Garcilaso plantó sus pendones ante Xixón, con ánimo de reducir la villa. Pronto se vería lo fútil de esa pretensión. La plaza era una roca imponente e inaccesible batida por el océano y su única entrada terrestre era una estrecha vereda arenosa, que el agua cubría en la pleamar, además la cara que miraba a tierra estaba defendida por una sólida muralla romana recientemente remozada.

La fortaleza defendida por el capitán Pedro Carrillo y por la esposa de Enrique, Doña Juana Manuel, resistía con facilidad los flojos ataques de Alburquerque y entretanto Enrique cortaba las comunicaciones del ejercito real desde la sierra de Monteyo, haciendo estratégicamente insostenible la situación de las fuerzas de Pedro I.

En esas circunstancias Pedro entró en tratos con los rebeldes y el 26 de junio de 1352 selló con ellos un pacto altamente favorable para Enrique, pues este recibe confirmación en pergamino de todos sus títulos y posesiones y el perdón para todos aquellos que hubiesen alzado la mano contra el rey.

Pedro I se reconcilia con sus hermanos bastardos para librarse de la tutela de Alburquerque y se concede a Tello el señorío de Vizcaya y a Fadrique lo nombra maestre de Santiago.

Encumbramiento de Enrique

Enrique rinde honores entonces (1352) a su padre, enterrado en el monasterio de la Vega, asignando al cenobio cuantiosas rentas que hablan de la pujanza económica de sus estados. En este memorial vemos la intención y la determinación de Enrique de continuar el linaje familiar de Don Rodrigo Alvarez de las Asturias.

En 1356 Pedro IV de Aragón y Enrique de Trastámara firman el Tratado de Pina de Ebro y colaboran para socavar el poder de Pedro I. Enrique ayuda entonces a la sublevación de Andalucía promovida por el rey de Aragón, pero allí en 1358 asesinan a su gemelo Fadrique. Otro hermano suyo, Juan, es asesinado en Bilbao. Para salvar sus vidas, Enrique con su esposa y dos caballeros huyen a Asturias. Dice la crónica que "llevaban los rostros de cuero, porque non los conociesen en el camino fasta que fuesen en Asturias".

Entraron en Asturias por el camino de la Mesa bajando por Somiedo, Belmonte, donde Diego Fernández de Miranda partidario del rey les hizo persecución y entraron en la llanada central por L’Escampleru, donde Rodrigo Alfonso les protegió y les recomendó que no entrasen en Uviéu bajo ninguna circunstancia.

Ya en Noreña, sin disfraces, son acogidos con júbilo y muestras de afecto, lo mismo que en Xixón donde comienza a reorganizar sus fuerzas y su condado.

La crueldades de Pedro I acaban por determinar a Francia y el Papado a destituirlo y buscan la complicidad de Pedro IV de Aragón, quien solicita ayuda y dineros a Enrique.

Las comunicaciones del Condado eran fluidas y habituales con la Normandía, la Bretaña y la Aquitania y Enrique no tiene ninguna dificultad en hacer contactos, sellar acuerdos militares y reclutar mercenarios, reuniendo en Montpellier a un ejercito de bretones, ingleses, gascones, y alemanes, a las ordenes de Betrán Du Guesclin, Hugo Calveley y Arnould DÁndrehem.

Es importante señalar que en todos los documentos firmados entonces por Enrique vemos sólo las armas de Noreña, que recibiera de Don Rodrigo Alvarez de las Asturias, nunca las del condado de Trastámara. Por entonces probablemente sólo se consideraba un gran Señor asturiano, que intentaba defender su patrimonio de una destrucción casí segura. Como pago a sus servicios recompensaría a Du Guesclín con el condado de Trastámara, como vemos simple moneda de cambio.

La triunfal campaña de 1365 convencío a Enrique de que debía mirar mas alto y el 16 de marzo de 1366 se proclama rey en Calahorra. Valladolid le coronará rey sólo un mes después.

Tras los lances diversos de Nájera y el drama de Montiel, en el que Enrique asesina salvajemente a su odiado hermano Pedro, Enrique II reinó en Castilla y fué un buen rey que convocó regularmente a las cortes, que modificó la política exterior apoyando a Francia y que supo deshacerse de sus rivales exteriores. Falleció en la Santo Domingo de la Calzada, en el año 1379.

Alfonso Enríquez

Enrique II reservó en su testamento a a su hijo Alfonso Enríquez el mismo papel que Alfonso XI tuviera con él: le traspasó el Condado de Xixón y Noreña,además de "La Puebla de Villaviciosa, e la de Colunga, con Cangas de Onís, e Cabranes, e Pongrin e Mariñán, e Parras e Piloña, e Caso, e Haller, e las Pueblas de Grado, e de Pravia, e de Valdés, e de Salas, e de Luarca, con todos sus términos, e vasallos e fijos dalgo, e fueros, e con todas sus rentas, e pechos, e derechos, e con todas sus pertenencias, e con todo el señorío real e mero-mixto imperio…"

Alfonso nació en 1355 y siempre llevó una vida de campamento, estuvo en Nájera y Montiel y en 1372 recibió el encargo de su padre de eliminar los ultimos rescoldos de "emperegilados" (petristas) en el occidente astur y en Galicia donde tomó la plaza de Viana do Bolo.

Su señorío se extendió ya, en la práctica, a toda Asturias pues se instaló también en el occidente y tenía vigilada a la mitra Ovetense, rodeándola de señoríos: Cuideiru, Muros, Sotu’l Barcu y Cadamu son añadidos a sus dominios jurisdicionales.

Participó también en la expedición contra Lisboa de 1373, donde asaltó y saqueó la ciudad de Cascaes.

Vencido entonces el rey Fernado de Portugal, Enrique decidió sellar la paz mediante una política de matrimonios y decidió casar a Beatriz hija legítima del rey portugués, con su hermano Fadrique en tanto que a Alfonso le reservaban a Isabel, una bastarda como él.

Hay que comprender que para Alfonso tuvo que ser una humillación insoportable ¿por qué reservaban Beatriz para su hermano, bastardo también, y no para él?. En realidad la misma pujanza del Condado era el problema: Asturias no podía elevarse a Ducado sin gravísimo riesgo para la corona de Castilla, ¡bien lo sabía Enrique!, que insistió en desposar a su hijo con Isabel.

Ciego de ira por la afrenta intolerable a la que su padre le sometía volvió a Xixón en 1375, embarcó en una pinaza y se fué a Francia a pedir apoyo a Carlos V, que en realidad le recomendó plegarse a las exigencias de su padre.

De modo que la boda tenía que celebrarse y se celebró en 1377, pero Alfonso cometió entonces otro error: Los subditos del conde estaban obligados a sufragar economicamente la boda de su señor, pero Alfonso incluyó como contribuyentes a iglesias situadas en el alfoz de Xixón pero que pertenecian al Obispo, facultad que no le correspondía, aunque en su condición de Señor de casi toda Asturias, muy bien pudo creer que tenía derecho a recibir también su tributo.

Pero en la mitra Ovetense estaba instalado un personaje poderoso y mefistofélico: Gutierre de Toledo, firmemente decidido a socavar el poder del conde. Apela a Enrique -ya sabemos lo puntilloso que era este rey y su programa de "fueros, buenos usos y buenas costumbres"- y logra, como era de esperar, la exección de la contribución desgastando así el crédito y la autoridad del de Noreña.

Cuando Enrique II muere, Alfonso solicita la anulación de su matrimonio alegando que no lo había consumado, lo que era muy probablemente cierto ya que Isabel contaba en la boda con sólo 11 años, de forma que los obispos de Santiago y Uviéu lo anulan e Isabel se vuelve a Portugal.

En este momento Juan I cede a Alfonso las rentas de las Salinas de Avilés que como dice Pedro de Ayala "es muy grande renta", una cesión fabulosa cuyo objeto real no conocemos.

Sin embargo no todo son lisonjas, Alfonso, como otros nobles del reino, se dedicaba a cobrar un canón a los monasterios y Gutierre de Toledo, crecido con su anterior éxito, interpone un pleito de forma que las Cortes de Soria decretan el fín de la práctica. Pedro Manrique, adelantado de Castilla no se conforma y da con sus huesos en la cárcel. Nadie se atreve con Alfonso, que sale sin su canón, pero de rositas.

En realidad su política en el Condado era refrenar a la mitra, como también había sido la de su padre, pero la relación de fuerzas con Gutierre en el Obispado iba a cambiar pronto y las iglesias de Fresno, Cenero Y San Xulián de Somió en Xixón fueron utilizadas para sembrar la semilla de la discordia allí donde se pudo.

Alfonso Enríquez envió cartas a Fernado de Portugal, su rechazado suegro, para que considerase la posibilidad de desposar con el a Beatriz.

Como Fernando estaba tramando en aquel momento una guerra contra Castilla, esas cartas podían considerarse traición y Juan I montó en cólera y decidió apoyarse en el Obispo para balancear el poder de su hermano bastardo: Concedió a Don Gutierre el gobierno efectivo de toda la Asturias de realengo, aquella que dependía del rey.

En 1381 Juan y Alfonso se reconcilian en la catedral de Uviéu, pero el poder de la Mitra no haría mas que expandirse allí donde encontraba la mas mínima oportunidad: en aquel mismo año se hace con el señorío de Castropol. Además la pequeña nobleza, aquella que no contaba con señoríos jurisdicionales y que había militado en el bando petrista en la anterior guerra civil, se pasa en bloque al Obispo: Los Quirós, Valdés, Arbuello (Argüelles)…

Las circunstancias ya no eran las mismas que las de 1377 y el matrimonio con Isabel podía aportarle una vinculación con Portugal, que le ayudase a equilibrar las presiones que se venían ejerciendo sobre su Condado. De manera que Alfonso Enríquez viajó a Portugal en 1382 y se reconcilió con Isabel. Tendría con ella numerosa descendencia y a partir de aquel momento Isabel defendería siempre, con energía y abnegación, la causa de su esposo hasta en los momentos mas desgraciados.

Los intentos de Alfonso por interferir los planes de unión, por matrimonio, de las coronas de Castilla y Portugal enfurecen a Juan I, que exige, con muy malos modos, la inmediata comparecencia de su hermano. Siniestros nubarrones se ciernen sobre el Condado de Noreña y Xixón. Juan confisca todos los bienes y posesiones de su hermano y pone Asturias, esta vez entera, en las manos del mefistofélico prelado Don Gutierre de Toledo ¡que triunfo para la mitra ovetense!.

El conde se apresta para la defensa y decide golpear primero: subleva las dos Babias, de Suso y de Yuso y ataca Cangas y Tinéu, posesiones de los Quiñones y de los pocos conceyos fuera de la órbita de su Condado. Allí las escasas fuerzas que pudo levantar en aquellos pocos días sufren un durísimo revés que compromete la capacidad militar del condado: sus mejores capitanes Fernán Sánchez de Piedrabuena y Diego Sanchez de Reciella son apresados en Cangas y Tinéu.

El rey en persona, con Pedro Fernández de Velasco y Pedro Suarez de Quiñones, se presenta ante los muros de Xixón. Parecen repetirse las circunstancias del cerco de 1352, pero esta vez no es así: no hay un ejercito detrás que corte los suministros al rey, y aunque el peñón es completamente inaccesible, ahora el rey ha traido 4 barcos de guerra al mando de Fernán Sanchez de Tovar. Las pinazas comerciales del Condado ya no pueden aportar víveres, pues el condado no tiene marina de guerra, y los capitanes del conde le aconsejan capitular.

Isabel, la esposa de Alfonso Enríquez suplica merced para su esposo ante Juan I. El rey deshace el condado y entrega Noreña en las manos del satisfecho obispo de Uviéu. Alfonso es arrinconado en uno de sus señoríos excéntricos: el de Valencia de don Juan, única posesión que se le reconoce ya.

Sin embargo, en cuanto muere el rey Fernando de Portugal y comienzan las dificultades de Juan con este reino, Alfonso Enríquez es mandado a prisión: primero en una torre del Alcazar de Toledo y luego a otra prisión, aún más rigurosa en Almonacid de Zorita.
10 años estaría encerrado, en el corredor de la muerte. A medida que la situación se tornaba más y más comprometida para Juan I, el rey preguntaba ansiosamente al consejo si no sería el momento de matar ya a su hermano, pero se le recordaba que ello significaría retroceder a los tiempos de infausta memoría de Pedro I.

Seguramente la noticia de la batalla de Aljubarrota (1385) llegó a los oídos del prisionero y tuvo que llenarle de satisfacción: fué el rey quien finalmente se desposó con Beatriz de Portugal creyendo que abriría las puertas a la unión de ambos reinos, pero fué la trampa que le condujo al desastre.

Aquel mismo año Juan I hizo testamento, había decidido cortar la constante interferencia de Asturias en los asuntos del reino y también deseaba poner algún coto al creciente poder del Obispo. Había llegado el momento de domeñar directamente aquella tierra con el dogal del Principado de Asturias. Esta fué la cláusula del testamento -por su propia redacción una cláusula infamante- de nacimiento de la institución:

"Otrosí mandamos al dicho infante mi hijo Enrique, que la tierra de las Asturias que nos tomamos para la corona del regno por los yerros que el conde don Alfonso nos fizo, que nunca la dé a otro salvo que sea siempre de la corona, así como nos prometimos a los de dicha tierra , quando por nos la rescebimos"

Cuando muere Juan I (1390) se suaviza la prisión del conde que es enviado a Monreal (Ocaña)

Mientras crece Enrique III, la reina Leonor de Navarra, hermana del difunto Juan, ofrece un puesto en el consejo de regencia a todos los "grandes" del reino, es decir a todos aquellos parientes directos del rey.

Algunos de los "grandes" como Fadrique, Duque de Benavente se opusieron a liberar a Alfonso Enríquez, pero la segunda nobleza, junto a Juan Gracía Manrique arzobispo de Santiago se adelantaron y lo liberaron.

El Condado de Noreña y Xixón es restituido completamente y Enrique recibe todos sus títulos y posesiones anteriores, entre la alegría de sus vasallos a los que la política de Juan I había perjudicado. Despues de 10 años de prisiones con la soga al cuello, pareciera un milagro.

Sin embargo la oposición de su hermano Fadrique se encona y llega a dar muerte a Díaz sanchez de Rojas, caballero principal de don Alfonso. El Consejo para evitar males mayores, apea de la regencia a ambos hermanos y les dota, en compensación, de una renta de un millón de maravedíes al año.

En 1392 Alfonso Enríquez regresa a Xixón en olor de multitudes, pues la ciudad había perdido negocio y ganado en excentricidad con la preeminencia de Uviéu, en cuyo solio obispal estaba sentado ahora Guillermo de Verdemonte.

El conde colabora sin problemas con el Consejo y cede un hijo natural (León) como rehen para la paz con Portugal.

La alta nobleza intenta alzarse con el poder, liderada por Pedro Tenorio arzobispo de Toledo. Pero la segunda, con el arzobispo de Santiago, Alfonso Enríquez, Fadrique y la reina Leonor se oponen constantemente.

En 1393 Enrique III accede al trono y decide librarse de la tutela atrayéndose a la segunda nobleza, que cierra filas en su torno, desamparando a los parientes del rey, que son defenestrados: La reina Leonor es devuelta a Navarra, el arzobispo de Santiago arrojado a Portugal y Fadrique es encerrado y muerto.

Caída de Alfonso Enríquez

Don Alfonso Enríquez se apresta nuevamente para una defensa, que esta vez tiene que ser mas eficaz: refuerza el castillo de San Martín en la embocadora del Nalón, y trata de apoderarse con una treta de Uviéu, pero sin éxito. Recluta tropas y sólo en Xixón el cronista Ayala dice que tenía 100 hombres de armas, 100 ballesteros y 400 escuderos. Para defender el escaso tramo de la muralla del istmo era una fuerza formidable.

En 1394 Enrique III llega a León con un ejército de miles de hombres y el 24 de agosto en Santa María de la Regla pronuncia un juramento para el que no hay marcha atrás: no parará hasta destruir al conde, desahacer el Condado y entregar Noreña a la mitra Ovetense.

Una vez más desde los muros de Xixón se vuelven a ver los pendones reales en son de guerra. Junto a Enrique estaban Menén Pérez de Valdés y su hijo Pedro Fernández, valdesanos "emperegilados" aprontando hombres al sitio. Las tiendas del rey estaban en lo que hoy es el paseo de Begoña, pues Alfonso se había procurado artillería y convenía sentar los reales fuera del alcance de sus bombardas.

Con las fuerzas reales estaban también Pero Niño, futuro Conde de Buelna y Almirante de Castilla que a la sazón contaba sólo 15 años y su alférez Gutierre Díaz de Games, a quien debemos la primera descripción de Xixón:

"Gijón es una villa cerca la mar de poniente; cércala la mar. La mas larga entrada que tiene avrá fasta trezientos pasos de baxamar [+-100 mts] e de pleamar avrá la meytad. En este espacio tiene un castillo, asentado en unas fuertes peñas, en que bate la mar. E todo lo al que la villa çerca es peña tajada e muy alta. "

Resulta que Xixón tenía su puerto, o uno de ellos, en el costado que da a la playa de San Lorenzo, donde hoy está el club de regatas. Algo muy extraño, porque no parece existir allí fondeadero apropiado. Sin embargo en las crónicas se hace referencia a un embarcadero "enfrente de Somió", con lo cual no hay duda alguna. Tal vez sea el puerto mencionado en la crónica Silense: "..y puesta allí en una nave, guiándolos Dios abordaron el puerto de Asturias, cuyo nombre es Subsalas, por aquello de tener cerca y encima la regia ciudad de Xixón." Quizá un embarcadero secundario asociado al palacio de la ciudad.
Sea como fuere ese embarcadero de levante, o de Subsalas, dió la oportunidad a Pero Niño de hacer sus primeras armas:

Las barcas que el conde tenía allí amarradas quedaban en seco en la bajamar y el rey estaba decidido a quemarlas. Cuando Pero Niño se enteró de este plan se ofreció como voluntario y el rey le cedió sus propias armas. Una columna armada cruzó bajo la torre de Villaviciosa y se dirigió por el húmedo pedrero hacia el embarcadero. Desde la ciudad salió la gente del conde y se trabó una áspera batalla que duro varias horas, durante la cual Pero Niño fué herido dos veces:

"non fue ý ninguno aquel día que tanto fiziese por sus manos. E dio allí muchos golpes señalados, en los cuales sacó sangre de los deservidores de su señor el rey, a él fue referido de dos feridas"

La ciudad resistía sin dificultades el asedio y Enrique III se estaba viendo ya en un aprieto: Estaba avanzado octubre, pronto llegarían las nieves y quedaría aislado en el neblinoso norte. El 3 de noviembre de 1394 ambas partes firman una tregua de 6 meses. Xixón no podría recibir víveres ni refuerzos y Alfonso debería entregar las otras plazas bajo su control, particularmente el castillo de San Martín, mandado por su bastardo Fernando. Se acordó también solicitar el arbitraje de Carlos VI de Francia.

El rey pudo cumplir su juramento de entregar Noreña a Guillermo de Verdemonte y no tenía ninguna intención de aceptar la mediación del rey de Francia, una vez que concluyese la tregua, como pronto se vió.

Enrique envió a la corte de Carlos al canciller López de Ayala, pero no llegó hasta el 22 de abril. (la tregua expiraba el 3 de mayo). A los pocos dias comparecen dos nuncios del conde que piden al rey Frances su mediación para lograr otros 6 meses de tregua. Era evidentemente una maniobra dilatoria, pero asi y todo Carlos IV en cartas del 8 y 15 de mayo recmienda a Enrique que acepte la nueva tregua.

Al poco el propio Alfonso llega a la Bretaña y desde allí se fué a Paris a ver al rey, al que explica su caso: se le había despojado de su legítima herencia, de todos sus títulos y posesiones y pedía a Carlos que hiciese valer su influencia ante Enrique para la recuperación de sus estados. El rey le prometió que haría lo que pudiese y le recomendó también que no hiciese reclutas ni alianzas mientras estuviese en Francia, ya que Alfonso anduvo en tratos en Bretaña y Normandia.

Regresa a Xixón y casi inmediatamente sale de nuevo para la costa Francesa, esta vez para la Aquitania, en manos del rey de Inglaterra, y allí parece que contrató los servicios de un corsario inglés, Harry Pay, Lord de Poole y almirante de los cinco puertos, mas conocido en nuestras costas como "Arripay". Alfonso le pidió apoyo naval, sin el cual no podía abastecer a la ciudad, y a cambio le ofreció Xixón como base desde la que saquear Galicia. Arripay pronto se lanzó a sus depredaciones, asolando la costa gallega.

La tregua expiraba en el verano de 1395 y Xixón se aprestaba para resistir un nuevo asedio, que prometía ser brutal, bajo el mando de una determinada Isabel y del capitán Cortés de Parres, que dirigían la defensa desde el baluarte de la torre Augusta, única que permitía vigilar los adarves de tierra, poniente y levante.

Enrique hizo caso omiso de las cartas de Carlos VI y sólo se dedicó a preparar la entrada por la fuerza en el reducto norteño.

Se fundió en Burgos una inmensa bombarda que pudiese abatir los muros romanos del istmo, se aprestaron bastidas, palenques y catapultas, se trajeron canteros para fabricar munición y un tren artillero de 70 carros comenzó a tramontar penosamente la cordillera Cantábrica.

Con todo la artillería real no consiguió abrir brecha en las murallas, demasiado fuertes y la prudencia de los artilleros de Juan les aconsejó no disparar la gran bombarda ni una sola vez. Una decisión acertada porque cuando años mas tarde la probaron ante los muros de Setenil reventó al primer disparo, depedazando a los sirvientes de la pieza.

Pero Cimavilla se vió sometida a un cañoneo sostenido y destructivo, del que da fe la enorme cantidad de bolaños de bombarda sacados del subsuelo de la ciudad.

El conde quedó aislado en Francia, donde no desmayaba ni en sus apelaciones al rey Carlos ni en la busqueda de refuerzos.

Para evitar que las fuerzas del rey volviesen a quemar los barcos, se había reforzado la torre de Villaviciosa construyendo un rebellín defensivo con una empalizada: si como parece Arripay estaba en la ciudad la defensa de sus naves era cuestión de la máxima prioridad.

Pero Niño se distingue una vez mas atacando este rebellín, donde sufre numerosas heridas bajo la torre de Villaviciosa. Esta vez no consiguen pasar aunque logran dañar el palenque defensivo.

En septiembre siguen sin noticias de Alfonso Enríquez y los sitiados tras un año de encierro, precarios socorros, continuo batallar y sistemático cañoneo, ya no pueden mas.

Isabel, digna y abnegada, pide condiciones al rey. Enrique les permite marchar, pero perderan para siempre posesiones, rentas y títulos.

La crónica del rey dice que Isabel, antes de irse, incendió los palacios y edificios de su propiedad y que el fuego se extendió rápidamente al resto de la villa. Sin embargo Gutierre Díaz de Games dice que Arripay "incedió Gijón". Como Xixón no había sido incendiada antes, y despues del cerco desapareció en absoluto por muchos años, como desapareciera Cartago, hay que concluir que el incendiario fué Arripay, por orden de Isabel. Experiencia con la tea no le faltaba.

De cualquier forma el caserío incendiado, ya semidestruido por el bombardeo, casi fué la menor perdida, con respecto a lo que vino después: "..vinieron las gentes del rey lo allanaron todo, arrasando las murallas y castillos y llenaron con tierra el foso y el puerto y no pararon hasta que todo lo derribaron(…)"

Epílogo

Pocas veces, en los albores de la edad moderna, hay noticias de una destrucción tan completa e insensata de una ciudad importante, destrucción también de la maravillosa herencia de Don Rodrigo Alvarez de las Asturias, aventada con las cenizas de su capital. Asturias, domeñada y sujeta con el mayorazgo del Principado, no volvería a jugar el papel que por historia le correspondía en los asuntos del reino, y desaparecerá por siglos de la historia.

Isabel se reunió con su marido en Francia y ya nunca se volvieron a separar. Con el tiempo se fueron a Portugal donde dieron origen a uno de los mas nobles e importantes linajes del pais vecino: Los Noronha (léase Noroña, pues el portugués no necesita de la ñ que a nosotros tanto nos preocupa).

Uno de sus hijos, Don Pedro de Noronha fué arzobispo de Évora y luego de la sede metropolitana de Lisboa. Su hermano fué el segundo Conde de Vila Real, D.Fernando de Noronha y otro hermano suyo el primer Conde de Odemira, D.Sancho de Noronha.

Muchos, que dan en llamar Bastardo, revoltoso y conspirador a Don Alfonso Enríquez, no reparan en que los mismos epítetos le convienen a Enrique II, que no obstante vistió el armiño real, y que las crónicas que maltratan al conde de Noreña y Xixón fueron escritas por sus mismos enemigos, en ocasiones desde el campo de batalla y que en verdad Don Alfonso no defendía mas que el patrimonio que recibiera de su padre, el rey, y al que tenía derecho.

Esta visión además ensombrece y denigra el origen de la casa de Noronha, y con él buena parte de la historia del pais vecino.

Andando el tiempo, ya en el siglo XVII uno de los descendientes por línea paterna directa de Don Alfonso, Miguel de Noronha presentó una reclamación ante el consejo de Castilla, pidiendo la restitución de su condado (pues aún hoy se titulan orgullosamente condes de Noronha) pero perdió el pleito, como era de esperar.

Existe también una preciosa isla en el Atlántico, enfrente de las costas brasileñas, llamada Fernado de Noronha, pero no tiene relación con esta familia: es una corrupcion de Fernão de Loronha, su descubridor, un nombre tambien relacionado con Asturias pues procedían de una ilustre familia escocesa que se estableció en Asturias antes de mudarse a Portugal en el siglo XV, pero esta ya es otra historia.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Un poco de Historia. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Hª / Noreña y Xixón ( Gijón) Medievo

  1. mimosina dijo:

    Fia, esto ye muy entretenido. Por algo siempre me gustó la Historia.Muchos besines pa mi "reina".Muaaaakkkkkkk

  2. Jose Vicente dijo:

    hola amiga!! malegro que te gustaran las fotos, y que de dejes caer por la charca…un besico conquense;-)

  3. Unknown dijo:

    Welcome to enter (wow gold) and (wow power leveling) trading site, (Rolex) are cheap, (World of Warcraft gold) credibility Very good! Quickly into the next single! Key words !

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s