Un Castigo Ejemplar, de ” Cuentos Perreos”

UN CASTIGO EJEMPLAR
( DE " Cuentos perreros " )
Autor D. Carlos de la Concha
I

Tendido a media ladera
De verde y frondoso otero,
Contemplando perezoso
El valle feraz y ameno,
Como cansado viandante
O fatigado viajero
Que se sienta a reposar
O a descabezar un sueño;
Con un prado por delante
Y por detrás bosque espeso,
Se halla en tal sitio sentado
Un caserón solariego
Que si para casa es grande
Como palacio es pequeño.
En este lugar habita
Con su familia su dueño,
Un título de Castilla
Muy cumplido caballero,
Campechano y liberal,
Franco, servicial y bueno
Aunque un tanto socarrón
Y un poco amigo de enredos;
Un señor de edad madura
(Para no llamarle viejo)
De maliciosa mirada,
Rostro rasurado y terso
Con cara de cardenal
Del siglo décimosexto,
Fisonomía que recuerda
Hombres del Renacimiento,
Digna de ser perpetuada
Por Pantoja o por Coello.
Era viudo y con seis hijos,
Cuatro varones, y entre ellos
El que por la circustancia
De haber nacido primero
Habrá de heredar el título
Y el vínculo que va anejo.
Era el tal todo un gran mozo,
Muy garboso y muy apuesto,
De trato afable y cortés,
Alto erguido y corpulento
Educado por el padre
Con su virtud y su ejemplo
A quien al par del cariño
Guarda profundo respeto.
Estos son los personajes
Principales de mi cuento;
Mejor dicho de esta historia
Pues que los hechos son ciertos
Y yo voy a referirlos
Con escrúpulo y esmero
Tal cual lo escuché de labio
De un señor de aquellos tiempos
Que si no son muy lejanos,
No puedo llamarlos nuestros.
………………………………………..
Mediaba el mes de septiembre
Y estaba tan torbo el tiempo
Que más que otoño pacible
Parece entrado el invierno;
Aun no había lanzado el gallo
Sus agudos cacareos,
Pues quedaba de la noche
Hora y media por lo menos,
Y en toda aquella morada
Y en los muchos aposentos
De esta solariega casa
Se notaba el movimiento;
El abrir y cerrar puertas,
El ladrido de los perros,
El trajín de los zagales
Y el balar de los terneros;
Ordenes acompañadas
De toses y carraspeos,
Humear de chimeneas,
Preludio de refrigerios
Y otra suma de detalles
Tan elocuentes como éstos,
Nos advierten que en la casa
Se está en continuo ajetreo.
Apenas la luz del alba
Logra abrirse paso incierto,
Entre nubes y cendales
(Bellas cortinas del cielo)
Cuando el portón del corral
Girando sobre sus pernios
A duras penas da paso
A un rebaño de terneros
Que brincan y se apretujan
Por ver cuál sale primero;
Van los mozos diligentes
De un lado a otro corriendo
Y entre palos y pedradas,
Y voces y juramentos,
Aquí acucio y allá torno,
A este agarro al otro suelto,
Van logrando poco a poco
Poner el orden en ellos…
Todo este animado cuadro
Está contemplando el dueño,
Con los brazos apoyados
En el bruñido antepecho
De antiquísimo balcón
De recio y forjado hierro…
Cuando por las anchas puertas
Va ya el ganado saliendo
Aparece en el zaguán
Sobre un morcillo extremeño
La noble y prócer figura
Del vástago primogénito;
Su cabeza va tocada
Con amplísimo sombrero,
Un oscuro pasamontes
Envuelve todo su cuerpo,
Y calza brillante espuela
Sobre la bota de cuero.
Con ademán respetuoso,
Y con cariñoso afecto
Se dirige hacia su padre
Y echando mano al sombrero
"Adiós, padre", dice el hijo.
"Adiós hijo dice el viejo".
"Quedad con Dios.Hasta pronto."
"Id con El y volved presto."
Y cuando los rezagados
Del amplio portón salieron
Al trote de su alazán
Unióse el joven con ellos…
Envueltos entre neblina
Que ya se va convirtiendo
Al paso que avanza el día
En frío y húmedo cierzo,
Van los mozos arreando,
Van trotando los terneros
Y se repite el sonido
Por el camino de Oviedo,
De los trancos que a compás
Va multiplicando el eco
Así va la comitiva
Por todo Arzabal subiendo
Como suben las hormigas
Por un torreón enhiesto.
Conntardo paso atraviesan
Todo el valle de Sariego,
Dejando atrás la Secada
Llegan a Pola de Siero,
Pasan Noreña,penetran
Por el valle de Langreo,
Pasan por Ciaño, notable
Por heráldicos asientos,
En la tierra de Infanzones
Del tiempo del Cid lo menos;
Y en orillas del Nalón
Por lugares pintorescos
Miran Liñanes,La oscura,
San Martín del Rey Aurelio,
Con Blimea y más arriba
Dejando atrás los Barredos
Entran en Pola Laviana
Avanzan por Celleruelo,
Pasan por La Puente de Arco,
Miran a Lorío de lejos,
Y siguen hasta el Condado
Con su Torreón enhiesto,
Y el otro en Villamorey
De los fastos Enriqueños
En frente del Barrialón,
Angosto desfiladero
Entran ya en Sobrescobio
Al pueblo de Rioseco.
Pasan más tarde a Coballes
Pasaron Tanes primero.
Ruge el Nalón en rabiones
Por entre peñas corriendo
Y nos ofrece su vista
Espectáculo soberbio
Hundiéndose por el Túnel
De Deboyo, repitiendo
De los ojos del Guadiana
Aquel sin igual ejemplo.
Así tras larga jornada
Los que de casa salieron
Llegan a Campo de Caso
Donde descansa el cortejo.

 

…………………………………….

II

A pesar de la llovizna
Y del tiempo aturbonado
Hay bastante concurrencia
De compradores este año;
Allí andaban los tratantes
Corriendo de uno a otro lado
Metiéndose entre las reses
Que se aprietan a su paso,
A este cojo, aquel dejo,
Al otro tiran del del rabo
Y sin cesar de moverse
Andan arriba y abajo.
Aquí miran una vaca,
Allí separan un "xato"
A este le cogen de un cuerno,
Al otro tiran del rabo
Ya se encaran con el dueño
Y agarrándole la mano
Apretándola con fuerza
Y sacudiéndole el brazo
De forma que tal parece
Que quisieran arrancárselo;
Cuando le hablan al oido,
Cuando tirándose al alto,
Poniendo el grito en le cielo
Enfadándose y jurando,
Ya acercándose insinuantes
Ya apartándose dramáticos,
Tratando de confundir
A los pobres paisanos
Que se muestran pensativos
Confusos y acobardados
Mas sin rebajar por esto
Del precio ni un solo cuarto,
Hasta que el sujeto llega
A ofrecer lo deseado,
Y entonces abriendo el ojo
Y apretándole la mano
Le sueltan un " Que te preste"
Y está el trato terminado…
No hubiera llegado apenas
El señor de este relato
Y cuando se disponía
A aposentar el ganado,
Acércase al Marquesito
Un tratante muy reacio
Que por las trazas y el tipo
Debe de ser guipuzcoano.
Pide precio por el lote,
Dáselo el señor muy bajo:
"Diez duros uno con otro"
Le ofrece "doce ducados"
Y que si es poco si es mucho,
Que si es caro o si es barato,
El uno que sube un duro,
El otro que baja un tanto,
Con ayuda de un amigo
Que se interpone terciando
En cosa de un cuarto de hora
Ya queda el trato cerrado;
Y sacando las tijeras
Empieza a marcar los "xatos"
Y a entregar al señorito
El dinero estipulado…
Corría entonces el oro
Más abundante ue ogaño
Y las doblas y las onzas
De una bolsa a otra pasaron;
Huba roblas, que es costumbre
Que acaben así los tratos,
Y con cuatro o cinco amigos
En una taberna entraron;
Tomaron bastantes copas,
Fumaron sendos cigarros,
Y uno cuenta un chascarrillo
Y l otro refiere un chasco
Todos chillan y dan voces
Y se excitan y hablan tanto
Que mientras la luz se extingue
Ellos ya están alumbrados…
En un cuartucho contiguo
Unos hombres agrupados
Alrededor de una mesa
Están bebiendo y jugando;
En el centro los "banqueros"
Uno frente a otro sentados,
Y mientras uno recoge
Y va cobrando y pagando
Del dinero de oro y plata
Que hay en el centro apilado,
El otro saca dos cartas
Que es el "Albur",pasa un rato
Y dice : "Jueguen señores"
Y enseguida tira el "Gallo"
Y están puestas boca arriba
Las cuatro cartas; las cuatro
Son a cual más atrayentes.
Un siete contra un caballo
Son las dos que están arriba,
Y un dos contra un as abajo.
Empiezan a hacer posturas:
"El as no merece un cuarto."
"Los ases quiebran el juego."
"Esta vez no han de quebrarlo."
"Llevo catorce judías."
"Yo llevo por muchachos."
Yo estoy jugando a menores."
"Pues yo juego al incensario."
"Seis duros a las de arriba."
"Diez pesetas al caballo."
"Pároli por si se corre."
"Esta moneda de salto."
Y en medio de aqueltumulto
Vuelve el banquero la mano
Despues de que dijo "Juego"
(Término reglamentario)
Y una carta detrás de otra
Va de su mano sacando…
Están los ojos muy fijos
Y los pechos apretados,
Retenidos los alientos
Y contraidos los labios
Y hasta el vuelo de una mosca
Se oye cuando va volando.
Hasta que sale de pronto
Una carta de esas cuatro
Y sueltan todo el aliento
Que tenían almacenado.
El sonar de las monedas
Y el bullir de comentarios
Logra atraer la etanción
Del grupo que entró hace un rato;
No se sabe con certeza
Si fué por otro instigado
O fué por el propio impulso,
Mas lo que resulta claro
Es que el joven Marquesito
Se fué hacia el cuarto, pausado;
Acercóse cauteloso
Al grupo que estaba jugando
Y con ademán resuelto
Y con decir firme y claro
Tirando media onza de oro
Dice: "Va todo al caballo"…
¿Les sorprendiço esta postura?
¿Fuém la voz lo que extrañaron?
¿Fué el porte del jugador
Lo que causó sobresalto?
Es lo cierto que volvieron
Todos el rostro a mirarlo
Y sin que mediara acuerdo
Le dejaron paso franco.
Acomodóse a la mesa
Y no resultará extraño
Que se desvanezca un poco
Al verse tan admirado;
Unos envidian su porte,
Otros admiran su garbo
Y todos cual más cual menos
Pugnan por serle simpáticos…
¡Y más le hubiese valido
No verse tan alagado!
Pues no se sabe si fué
Desvanecimiento claro
O fuera que entre las copas
Y el abuso del tabaco
Un tanto o cuanto aturdido
Se sintiera mareado;
Ello es que perdió el freno,
Y aquí tropiezo, allí caigo
Y perdiendo las de arriba
Y doblando en la de abajo
En menos de media hora
Quedó el pollo desplumado
Dejando sobre la mesa
El dinero de los "xatos".
Al verse en tal situación
Y mirarse en tal estado
Un copioso sudor frio
Inunda su rostro pálido,
Y tiene que realizar
Un esfuerzo sobrehumano
Para no echarse a llorar
Como el más tierno muchacho;
Un mundo cayó sobre él
En aquel momento trágico,
Pero al fin sobreponiéndose
Con esfuerzo soberano
Salió por entre la gente
Con el gesto de Alejandro
Al encontrarse a Darío
Vencido y agonizando.
……………………………………..

III

Entre loco y aturdido
Fué a parar a la posada
Donde ya están impacientes
Los criados que le aguardan.
Sus órdenes son muy breves:
"A dormir y hasta mañana.
Tenezlo todo corriente,
Pues saldremos con el alba"…
Acostóse sin cenar
Y a poco de estar en cama
Cuando apenas hubo unido
Su cabeza con la almohada
Empieza a poblarse el cuarto
De visiones y fantasmas
Que son gestos y ademanes
Y contorsiones y danzas
Le turban y le exasperan,
Enójanle y sobresaltan;
Mezclándose remordimientos
Con temores y esperanzas,
Llenan su imaginación
Y de tal modo le exaltan
Que enciende luz veinte veces
Y tose y fuma sin tasa,
Excitándose en tal forma
Que da más vueltas que un aspa
Y no parece sino
Que hay espinas en su cama,
Y siente un fuego en el pecho
Que le abrasa la garganta.
Cuando logra adormecerse
Ve unos reyes que le asaltan,
Le sale un caballo de oros
Que le brinda la revancha
Y viene un cuatro de copas
Sobre una sota de espadas
Y le entrega una gran bolsa
Llena de onzas columnarias;
Y cuando ya el hombre cree
Su fortuna rescatada
Despierta y se encuentra enfrente
Un criado que le llama
Y le advierte que ya es hora
De emprender la caminata.
¡Mala fué en verdad la noche!;
Pero a pesar de ser mala
Fué peor la realidad
A la luz de la mañana.
Fué muy tgriste el despertar
Y fué muy triste la parva
Y aún fué más triste el regreso,
Pues en toda la jornada
No tubo más pensamiento
Ni alcanzó más su mirada
Que el momento de encontrarse
Con su padre cara a cara.
Nada le dicen los montes
Ni las rocas escarpadas
Ni la verde pradería
Ni las flores que la esmalta;
Nada le dice aquel rio
Cuyas cristalinas aguas
Siguen puliendo las piedras
Con tal amor y constancia
Que acaban por ser redondas
Las que fueron esquinadas.
Ni emprende conversación
Con los mozos que le aguardan
Ni saluda a los que encuentra,
Ni fija su vista vaga
Ni hay otro ruido que aquel
Que producen las pisadas
Del marchar de los caballos
Ritmicas y acompasadas.
Así pasan asobrescobio
Así atraviesan Laviana,
Y atrás queda San Martín,
Pasan de largo por Sama
Y dspues pasan por Siero,
Y queda Sariego en zaga.
Y tomando un refrigerio
Antes de bajar la Campa
Llegan a Villaviciosa
Entre luz y luz, y pasan
El puente Huetes ya oscuro
Y llegan de noche a casa…
Renuncio contar aquí
Porque no encuentro palabras
Con qué expresar el momento,
Las angustias y las ansias
De que fué presa el mancebo
Al trasponer la portada;
Baste decir por ahora
Que solo al mirar su cara
S dió cuenta su buen padre
De que algo grave pasaba,
Yespués de los abrazos
Y saludos de ordenanza
Le hizo dos o tres preguntas
Sin interés ni importancia
El padre al mozo, y le dice:
"Mejor te vas a la cama.
Vienes cansado y rendido;
Ya charlaremos mañana."
Para evitar comentarios
Y encuentros que no le agradan
La escalera de servicio
Sube de cuatro zancadas,
Mas como el hambra le acosa
Y le azuza las entrañas
Miró al paso la despensa
Y rindió culto a sus ganas…
Se mete luego ensu cuarto
Sepultándose en la cama
Y como quiere evadirse
De comentarios y charlas
Cuando a los pocos momentos
Le visitan sus hermanas,
Fingiéndose adormilado
Las recibe y las despacha.
¡Lástima no fuera cierto
El dormir que simulaba!
Poque el sueño no se aviene
A posar sobre él sus alas
Y vuelven a repetirse
Las visiones y fantasmas,
Las molestias y las vueltas
Las fatígas y las ansias,
Hasta que al cabo rendida
Su naturaleza exausta
Logra conciliar el sueño
Que dura hasta la mañana…
Tres horas cuenta ya el día
Cuando sale de su estancia
Y en los pasillos se entera
Que antes de rayar el alba
Tras un bando de perdices
Salió su padre de caza;
Con sus hermanos se junta
A sus hermanas abraza
Y entre saludos y cuentos
Y conversación y charla
Pasa alegre el desayuno,
Se desliza la mañana,
se come de mediodía,
Duerme una siesta muy larga
Y cuando al oscurecer
Se oye ruido y algazara
Con que anuncian los lebreles
El regreso de la caza
Nuevamente sobre el joven
Cayó una losa pesada…
Fué a recibir a su padre
Cual todos los de su casa.
Mestra el Capellán alegre
La mochila abarrotada
De perdices que en gran parte
De haber matado se jacta;
Y cuando ya los colores
Vuelven de nuevo a la cara
Del mancebo,que el
Del pasado le arrebata,
a una señal de su padre
Que de los otros se aparta
Acercándose le escucha
Estas terribles palabras:
"Hoy vengo cansado; mira,

…………………………….
IIII
Y sucedió al otro día,
Que los muchachos de Omaña,
Los hijos de la Duquesa
Que es del Marqués prima hermana,
Que tenían su visita
De tiempo atrás anunciada,
En la casa se presentan
A las diez de la mañana,
Y es claro,como el señor
Tiene de obsequioso fama,
Y la familia se precia
De atenta y hospitalaria,
Se organizan excursiones
Con meriendas y jaranas
Y entre fiestas y jolgorios
Se desliza otra semana;
Sin embargo el noble mozo
Tiene en su mente grabada
Aquella frase del padre:
"Ya charlaremos mañana."
Marcharon los forasteros,
Veloces los días pasan,
Y ya el joven se impacienta
Por sacudirse su carga,
Por saldar aquella cuenta
Que le tiene sobre ascuas.
Pero un día por ser fiesta
Y otro por coger manzana,
Por coger luego el maíz
Y más tarde la castaña,
Van transcurriendo los días
Y la nube no descarga;
Pero la nube es muy cierta,
Lo atestiguan las miradas
Con que el padre se despide
Y que dicen a las claras,
"Hoy hubo mucho trajín;
Ya haremos cuentas mañana."
Y vienen los días cortos
Y llegan las noches largas,
Y se celebran las "filas"
Y pasan las esfoyazas
Y así va corriendo el tiempo
Y transcurren las semanas
Y los meses,y una tarde
En que la gente descansa
Y cuando nuestro mancebo
Va recobrando la calma
Y empieza a vivir tranquilo
Casi olvidada su hazaña,
Un criado se le acerca
Y le dice estas palabras:
"Señorito con permiso,
El señor Marqués le aguarda."
"¿En dónde está’? "En su despacho."
(Ahora estalla la borrasca).
El pobre reo de muerte
Que empieza a subir las gradas
Del patíbulo ominoso
Donde ha de espiar su falta
No pasará más congojas
Ni subirá con más ansias
Que las que sufre este mozo
Al subir las de su casa;
Saca fuerzas de flaquezas
Y al fin penetra en la estancia
Donde sentado su padre
Con gran sosiego le aguarda.
Le hace traer una silla
Y que se siente le manda.
Y frotándose las manos
Y limpiándose las gafas,
sacando la "Garrapiña"
Sorbiendo gran pulgarada
Y tosiendo como aquel
Que limpiara su garganta,
Le dice."scucha un momento,
¿Tú te acuerdas de una vaca
Que se llamaba la Linda
Y era muy caida de ancas?…
La trajeron de la Cueva
Y se vendió por la Pascua
A los hijos de Perico
El de Antonia la Hospiciana.
¿No te acuerdas? "Si señor;
Si mi memoria no falla
Esa vaca que usted dice
Es la madre de una "xata"
Que uncida con la Galínda
Arrastraban una casa."
-¿Ves tú?¡Cuando yo decía!…
Y vuelta a limpiar las gafas
Y a pasar hojas del libro
Y a mirar todas las páginas.
Y por fin cuando el muchacho
Vuelve a recobrar la calma
Y ya no laten sus sienes
Ni le tiemblan las quijadas,
Levanta otra vez los ojos
Su padre y estas palabras
Deja salir de su boca:
"A propósito de "xatas"…
Esta vez fué un terremoto
Que sacudiendo la casa
Hunde el techo y las paredes
Y al chico abruma y aplasta.
El anciano que lo nota
Y que el estrago repara
Fingiendo pasar la vista
A través de la ventana
Se levanta de su asiento
Y a media voz dice:"Calla.
Mira que casualidad
¿No es aquél juan de la Diana?…
El mismo; tengo que verle.
Ya charlaremos mañana."
Y aunque se marcha muy serio
Dentro la risa le baila.
Y esta escena se repite
Al cabo de una semana
Y otra vez al mes siguiente
Y otra vez …y cosa rara:
Siempre da la coincidencia
(Sabiamente preparada)
Que en el momento preciso
De abordar la cuestión magna
Se presenta el mayordomo
A tratar cosas de casa
O es el señor Capellán
Que trae alguna embajada.
Y sea por uno o por otro
Esta cuenta no se aclara,
Y el vástago del Marqués
Vuelve a quedar con la espada
De Damocles suspendida
Encima de su garganta.
Y el tiempo a pesar de todo
Corre de un modo que pasma.
Ya se pasó la cuaresma
Y se quedó atras la Pascua,
Ya llegó la primavera
Tan riente y tan lozana,
Y se pintan los cerezos
Con la límpida flor blanca
Pareciendo que sobre ellos
Ha caido una nevada;
Ya vuelven las golondrinas
A buscar su antigua casa
Trayendo los aires tibios
Con el batir de sus alas;
Ya jilgueros y pinzones
Y malvises y calandrias
Llenan de trinos los bosques
Y anuncian cantando el alba;
Ya las tardes estivales
Tan hermosas y tan largas
Covidan a pasear
Por el bosque y la cascada;
Y el padre siempre en acecho
De una ocasión apropiada,
Y aunque el muchacho le esquiva
Algunas veces le atrapa,
Y quedando rezagado
A propósito de razas,
O sacando a colación
Alguna deuda atrasada
Inicia siempre el ataque
Y siempre sigue una pausa
Y el mismo frio sudor
Inunda la frente pálida
Del muchacho que se queda
Sin aliento y sin palabras
Mas nunca falta un vecino
Que saluda cuando pasa,
O una carreta que cruza
O un potro que se desmanda,
O es una nube que corre
O es un pájaro que canta,
Y el Marqués busca el pretexto
Para dejar empezada
Aquella maldita cuenta
Que si pudiera saldarla
Diera el mozo media vida,
Pues no duerme ni descansa
Mientras tenga sobre sí
Esta terrible amenaza.
En cambio el señor Marqués
Debe agradarle la chanza
Porque en cualquier ocasión
Vuelve otra vez a la carga.
Y así transcurren los días
Y así el verano se pasa
Sin que al ánimo del joven
Vuelva el sosiego y la calma;
Ya se ha segado la hierba
Que se guardó en las tenadas
Ya está el trigo en las paneras
Ya acabaron las "pisadas"
Y apenas si queda alguna
Romería en la comarca.
Ya llegó el mes de septiembre
Y con él la fecha infausta
Y el funesto aniversario
De aquella calaverada;
Ya la gente se apercibe
Y el ganado se prepara,
Y las órdenes circulan
Para organizar la marcha;
Es la víspera y al mozo
Su padre dice:"Mañana
Hay que partir a la feria
Antes de que raye el alba."
No dice más poque hay gente,
Mas le lanza una mirada
Que al atribulado joven
Le quita toda esperanza;
Ve que la nube se acerca
Y que sin remedio estalla.
Haciendo preparativos
Las horas muertas se pasan;
Reza el rosario en familia,
Pasea con sus hermanas
Y con gran solicitud
Las atiende y acompaña.
Transcurre la cena en paz
Y en cuanto hubo dado gracias,
Cmo es fuerza madrugar
Pide la venia y se marcha…
Y no necesitó el mancebo
Que nadie le despertara;
Le despertaron sus sueños,
Le desvelaron sus ansias,
Que sin piedad le atormentan,
Martirizan y atenazan.
Apenas suenan las cuatro
En el reloj de la sala
Se levanta diligente
Y se viste y se prepara;
Coge el alado sombrero,
Brillantes espuelas calza
Y tirando el pasamontes
Por encima de la espalda
Va resuelto a despedirse
De su buen padre a la cama.
Ya se hallaba el buen señor
Pseando por la solana
Y aunque el mancebo sospecha
Su hora postrera llegada,
De la famosa cuestión
No le dice una palabra.
Le hace algunas advertencias
Concernientes a la marcha,
Le da dinero y le dice
Que vaya a tomar la parva.
Y el gentil mozo contento
Y alegre como unas pascuas
Va en busca del desayuno
Que ya servido le aguarda;
Lo apura de cuatro sorbos,
La escalera grande baja
De tres saltos, como un niño
Que para una fiesta marcha;
Sale al patio mira al cielo,
Monta la briosa jaca
Y cuando ésta,haciendo piernas
El amplio portón traspasa,
Cuando camino adelante
Va saliendo la manada,
Cuando los fieles criados
En el portalón le aguardan,
Cando en fin se cree libre
Y la tormenta pasada,
Por el antiguo balcón
Sale su padre y le llama
Y le dice a grandes voces:
"Mira Juan, se me olvidaba
Decirte que busques un
Comprador de más palabra,
Porque el del año pasado
¡Nos resultó un gran canalla!"
…………………………………
Mucho tiempo ha transcurrido,
Han pasado muchos años
Y cuando en una tertulia
Están algunos jugando
E invitan al Marquesito
Para que les haga el "cuarto"
Siempre contesta lo mismo:
"No muchas gracias,no gasto;
Yo solo jugué una vez
Y estuve sufriendo un año."

FIN

 
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