Monologo/ Salir a los trentaitantos….

 

 

SALIR A LOS TRENTAITANTOS…….

 

 

La otra noche salí con mis colegas de toda la vida para nuestra cena anual.Estas

reuniones se han ido convirtiendo en la prueba de que ya no somos lo que éramos.

Unos están calvos, otros tienen tripa y calva.La primera señal de que ya no eres el

que eras se presenta cuando, después de cenar, os vais de copas.En los pubs te

sientes raro. Estás en una edad entre el botellón y los salones de baile. Todos te

miran. Es como ir a  una manifestación del Opus con un condón en la cabeza. Antes cuando salías, la cosa  estaba clara. Ibas a ligar. Se lagaba o no se ligaba. Y te ibas

a casa con un pedo y una tia o un pedo y una erección. Ahora te vas a casa con un

pedo y punto.

 Te sientes perdido. ¿ Y qué haces? Beber.

¡ Cómo no vas a beber si no puedes cantar las canciones porque no te sabes ni una ¡

El único momento en el qué te sientes integrado es cuando ponen la de Shakira y

Alejandro Sanz, que ésa no se la sabe nadie porque no se entiende la letra. Vamos,

no la sabe ni Shakira. Por eso mueve tanto las tetas, para disimular. La tia las mueve

tan deprisa que es imposible saber donde está el pezón. Y te pides otra copa. No

porque tengas ganas, sino porque no sabes qué hacer. Si se presentara Alicia

Senovilla en ese momento con su máquina de la verdad diría:” Pablo ha dicho que realmente le apetece  el güisqui que  acaba de pedir…..¡ miente ¡” Tampoco sabéis

bailar. Por eso os ponéis en corro en medio de la pista . Y vais saliendo, cada uno

 a hacer su especialidad, como si hubieran repuesto El semáforo. Yo hago el robot

igual de bien que Dani Amatulo , el de “ Fama” pero por alguna extraña razón esto

a las tías ya no les impresiona.

Cuando se hace de día, alguien pregunta:

“¿ Donde vamos?”. Que piensas: “Pues a casa, ¿adonde vamos a ir?. Pero no lo

dices, porque tienes miedo de ser el pringáo.

Así que os subís al coche y os ponéis a dar vueltas buscando una churreríay, claro,

en un coche lleno de tíos borrachos siempre se acaba haciendo calvos, pero ¿ahora?

¡ Si algunos ya tienen canas en los huevos, que parece que llevan dos hámsters colgando! Lo peor de salir de marcha cuando te acercas a los cuarenta no es la

noche en sí, es el día después. Cuando te levantas, te miras al espejo y el aspecto de

 tú pelo muestra  exactamente cómo te sientes por dentro. Que piensas: “ Si yo me levanto con estos pelos, ¿ cómo se levantará la pitonisa Lola con resaca?”.Pero cuando

 verdaderamente sabes cómo estás por dentro es cuando haces caca. ¿ Cómo puede

oler tán mal?. Me imagino a la pitonisa Lola con resaca soltando esas dos velas ne-

gras…Hay que ver las cosas que salen de tu cuerpo ese día. Yo una vez, después de

una noche de borrachera, me soné y me salió una patata frita por la nariz.

No soportas la luz y te pasas el día con la casa en penumbra, como si fueras un niño

 de “ Los otros”. Solo que tu chica no es Nicole Kidman, y no se preocupa de ir  ce-

rrando las puertas tras de ella para que tú no mueras. Ella quiere que mueras. La hija

 de su madre parece que ha decidido probar si funcionan todos los pequeños electrodomésticos que tenéis en casa: La minipimer, el secador,la epilady, el as-

pirador,el exprimidor…Y gracias a Dios que no tenéis árboles porque seguro que le

daba por talarlos con la sierra eléctrica. Y cada vez que te llaman piensas que la

sintonía de tú movil es insoportable, y que en cuanto tengas fuerzas vas a quitar la de: “ “¡ Qué pasa, Neeeeennng!” Y vas a poner una de chill out.

 

Cuando tenías 20 años, te levantabas, te comías los callos que había hecho tú madre,

bajabas a la piscina con las gafas, oliendo a calimocho, y te hacías 20 largos. Y eso

que antes tú bebias de garrafón. Ahora te pones muy digno y dices: “Un cubalibre de Havana10”Que las camareras no te entienden, porque los únicos que siguen pidiendo

cubalibres en España sois tú y Arturo Fernández. La única diferencia es que Arturo Fernandez no tiene combi y seguro que tampoco va por ahí haciendo calvos:

 “¡ Chatina, mira lo que traigo debajo del esmoquin!”.

 

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