Sabes que eres gay cuando….

 

 

 

Sabes que eres gay cuando…

 

 

 

(del Club de la Comedia)

El otro día estaba con una amiga y de repente me dice:
– Me encanta estar contigo, no sé… Eres tan sensible, tan profundo, me entiendes tan bien… Esto sólo me pasa con vosotros los gays…

¿Gay yo? ¡Pero bueno! ¿En qué se basará esta tía? Claro, me dejó tan alucinado que al día siguiente se lo conté a un amigo mío que es gay de verdad y me suelta:
– Pues sí, a lo mejor eres gay, pero al fin y al cabo, ¿qué más da acostarse con Ramón o con Ramona?… ¡La diferencia es sólo de una letra…!
– ¡Sí, claro… sólo una letra! ¡Como si fuera lo mismo Ana que ano…!

Yo le dije:
– Mira tío, a mí no me fastidies, tiene que haber más diferencias…
Y me dijo:
– Bueno, si tanto te preocupa, hay diez características que no dejan lugar a dudas. Nosotros le llamamos el test del Patapán… Porque si las cumples todas… ¡Patapán! Y me hizo el test. Por cierto, yo les aconsejo a todos ustedes que lo sigan con atención porque a lo mejor alguno se lleva una sorpresa:

El tío me dijo:
– Primera característica. Sabes que eres gay si cuando te anudas los zapatos te haces doble lazada… Tanto lazo, tanto lazo… Cuando menos te lo esperes… ¡Patapán! Yo pensé: “Empezamos bien… Pero es que yo tengo los cordones muy largos…” – Segunda. Sabes que eres gay si te gustaría que el príncipe Felipe se casase por amor…
Aquí ya salté:
– Oye tío, que somos una monarquía moderna.
– Tercera. Si te emocionastes en el funeral de Lady Di… Está claro. Bueno, y si en vez de Lady Di la llamas Lady Day… entonces eres gay…

Y siguió mi amigo:
– Cuarta característica. Si te gusta cuando tu peluquero te lava la cabeza…
Aquí ya le dije:
– Un momento, un momento… Eso es por el masaje…
Y él me dijo:
– Sí, pero el que te da gustito… ¿es Ramón o Ramona?
– Ramón.
– ¡Pues patapán!
– Bueno, sigue, sigue…
– Quinta. Sabes que eres gay si has visto más de dos veces Sonrisas y Lágrimas… Bueno y si te sabes más de dos canciones de Jesucristo Superstar…
Y aquí tuve que saltar otra vez:
– Oye, que yo hice de Herodes.
– Pues te jodes….
Y siguió el tío:
– La sexta. Sabes que eres gay si alguna vez te has disfrazado de romano.
Y yo le dije:
– Oye, perdona… Todos nos hemos desfrazado alguna vez de romano.
Y me suelta:
– Pues haberte disfrazado de tetra brik, o de huevo frito… Pero tú, no… tú, de romano, con la sabanita, las sandalias y debajo sólo los calzoncillos… ¡Patapán, patapán y patapán!

Cuando llegué aquí pensé: “Voy jodido… seis de seis”.
Y siguió mi amigo:
– Séptima. También sabes que eres gay si te gustan las películas de gladiadores…
– ¿Eso también? No me jodas… A este paso, hasta ser del Real Madrid…
Y dice:
– Ahora hablaremos del fútbol… Pero las películas de gladiadores son una pista fetén: esos tíos musculosos, con faldita, ese laurel en la cabeza, ese tío enorme dándole al tambor… ¡Patapán! ¡Patapán! Está claro… ¡Patapán!
– Hombre, yo tengo Gladiator en dvd…
– ¡Patapán!
– Pero porque me la regalaron…
– ¡Patapán!

Yo aquí ya estaba agobiado, y le solté:
– Vamos a veeer, vamos a veeer… Aclárame lo del fútbol que me estoy mosqueando…
Y me contesta:
– Precisamente en el fútbol está la octava pista. De entrada, todos son tíos, igual que en un club de ambiente; los liniers vestidos de rosa y negro moviendo el banderín… que parecen majorettes… ¿Y qué pasa en la segunda parte? Que se van a la acera de enfrente… ¿Y cómo se ponen los jugadores cuando forman la barrera?
Claro que, yo no caía, pero lo pensé y se ponen… Mano derecha en la cara, mano izquierda en la entrepierna y cuando disparan el balón ¡se giran levantando la entrepierna!

Y Damián siguió:
– Por no hablar de las camas redondas que se forman cuando uno mete un gol… Ahí el que más y el que menos pilla cacho… Y luego está lo de los vestuarios… ¡Todos sabemos lo que pasa en los vestuarios! Tú, cuando vas al gimnasio y te duchas con otros tíos… ¿les miras ahí?
– Bueno…
– ¿Miras o no?
– Bueno, alguna vez… para comparar… Pero muy poquito.
– ¿Miras o no miras?
– ¡Sí!
– ¡Pues patapán!

Pero lo mas desconcertante fue la novena pista, porque se me queda mirando fijamente a los ojos y me dice:
– ¿A ti te gusta el ciclismo?
– ¡No, hombre, nooo! ¡El ciclismo no! Bahamontes, Perico Delgado, ¡Indurain! ¡Coño, tío, Indurain!
– Nada, nada. ¿Tú ves la vuelta a España?
– Otra cosa no veré…
– Verás la etapa reina…
– Hombre, la subida a los lagos de Enol no me la pierdo…
– ¿Y qué hacen los ciclistas para subir? Se ponen de pie… sacan el culo… Y dale que te dale… Así tres horas… Y si no, ¿por qué crees que se llama la serpiente multicolor?

Aquí ya me mató y le dije:
– Desde luego el test Patapán éste… ¡No deja títere con cabeza! Vamos, yo creo que se lo pasas a King Kong y también le sale…
Y me dice:
– Es que King Kong era gay… Y si no, ¿qué te crees que hacía con la rubia? ¡Jugar a la Barbie!
Y el tío siguió:
– Y la décima. La prueba definitiva para saber si eres un gay gay es… Si continuamente vas presumiendo de que eres un macho Camacho y no paras de hacer chistes de mariquitas. Entonces, amigo mío, tira el teléfono de Ramona y llama a Ramón, porque eres un Superpatapán…

¡Buf! Menos mal que en ésta me libré, porque las demás las cumplía todas. ¿Y vosotros?

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