Monologo/ Cómo saber si tiene pareja

Cómo saber si tiene pareja

 

 

 

 (del Club de la Comedia)

El otro día descubrí que tengo un vecino que está buenísimo. Y, cuando lo vi, pensé lo mismo que cuando te encuentras un calcetín suelto en la lavadora: "Seguro que su pareja tiene que estar en alguna parte".

Sí, porque sólo hay una etapa en la vida de una chica en la que sabe que todos los tíos que la rodean están disponibles: la guardería.

A partir de ese momento, hay que aprender a detectar si un tío tiene pareja o no. Yo creo que para no meter la pata, las personas deberían llevar un cartelito delante… bueno, y por si lo único que le ves es el culo, otro detrás… como las matrículas de los coches: "Alejandro Sanz: casado"; "Príncipe de Asturias: buscando"; "Conde Lequio… vehículo longo".

Pero como no lo llevan, una tiene que estar atenta a las pistas. Por ejemplo: la máquina de condones de una discoteca. Si el tío va decidido, mete la pasta, aprieta el botón, ¡zas, zum! y saca el condón; está claro, tiene pareja. Bueno, tiene pareja o tiene más moral que el ginecólogo de la Nancy. Sin embargo, sabes que no tiene pareja si el tío saca la moneda… mira la máquina… mira a una tía buena… se mira a sí mismo, mira la moneda… y se va a la barra y se pide una copa.

Otra forma de saber si un tío tiene pareja es si lleva el polo con esas marquitas de recién comprado. Yo creo que los tíos deben de pensar: "Total, como nunca va a estar bien planchado como hoy". Bueno, y si además lleva el cuello levantado, ni tiene pareja, ni amigos ni nadie que le diga: "Bájate eso, anda".

Otro dato que parece muy claro: si lleva anillo, tiene pareja. y si no, no. Pero, cuidado: hay que fijarse bien, porque puede que no lleve anillo, pero que lleve la marca del sol en el dedo y, en ese caso, no sólo tiene pareja sino que el muy cabrón está intentando ocultarlo. Aunque hay algunos que tienen salida para todo. Yo una vez pillé a uno de éstos y le dije:
– Oye, ¿y esa marquita que tienes en el dedo?
– Pues… esto… Es que soy campeón del mundo de yoyó.

Bueno, y ya hilando fino: si un tío lleva mechas rubias tiene pareja… y además es peluquera… La pareja… ¡Ella!

Ahora, donde está más claro quién tiene pareja y quién no, es en un partido de solteros contra casados: los casados son los que sudan, jadean y se lesionan. Y los solteros son… los que ganan.

Y luego hay una forma de averiguar si alguien tiene pareja que vale tanto para hombres como para mujeres: el cine. Si un tío ha visto El diario de Bridget Jones es que tiene pareja. igual que si una tía ha visto todas las de Rambo. Bueno, y si además la chica distingue entre la uno y la tres, la relación es muuuuy estable.

Sí, porque también hay pistas que revelan si nosotras estamos libres. Lo que pasa es que los tíos no se fijan. Por ejemplo: si una tía tiene un coche grande, es que no tiene pareja… Si la tuviera, el coche grande lo tendría él. O, por ejemplo: en una despedida de soltera, se sabe que la chica tiene pareja, si es la que lleva la picha en la cabeza. ¡Si es que no se dan cuenta!

Y ahora voy a revelar un secreto. El dato definitivo para saber si una chica tiene pareja: cuando una mujer lleva las ingles depiladas… es que tiene pareja… Sí, porque cuando no tienes expectativas de sexo, pues… te vas dejando estar… ¿Cómo diría yo? Te… asilvestras. Vas por ahí… como un tejón. Así que, si os da vergüenza preguntarle a una chica si tiene novio, basta con que le preguntéis:
– Oye, ¿tú llevas las ingles depiladas?

El caso es que yo empecé a investigar a mi vecino para tratar de adivinar si tenía o no pareja. La semana pasada, sin ir más lejos, me lo encontré en la panadería por casualidad… Sí, dio la casualidad de que después de esperarlo dos horas, apareció por allí. Y pensé: "Voy a fijarme a ver qué pide". Porque según lo que un hombre pide en la panadería, se puede saber si vive con alguien. Si pide sólo media barra, es que no tiene pareja. si pide dos barras es que sí tiene pareja. Y ya si pide una hogaza, es que tiene pareja, dos niños, y viene la suegra a comer. Bueno, eso, o es que cría gallinas.

Total, que al final, va el tío y dice:
– Me da… un paquete de pan Bimbo.

Eso me desarmó. ¿Pan Bimbo? ¿Y esto qué significa, que es el fresco del barrio? Es que no hay nada tan ambiguo como el pan Bimbo. Porque puede estar tan soltero que se alimenta de sándwiches, o tan casado que tiene que preparar la merienda de los niños. ¡O que tiene las gallinas más pijas del mundo!

Y, claro, para salir de dudas, tuve que seguirlo hasta el quiosco, a ver qué pedía allí. Y veo que coge el Muy Interesante. "Especial: Cómo clonar un mejillón". ¡Vale, eso es que no tiene pareja! Sí, porque si eso le parece muy interesante, su vida tiene que ser un asco. Pero cuando ya estaba a punto de atacarle, suelta:
– Y el coleccionable de punto de cruz.

Ahí me hizo dudar… Pero como tenía tantas ganas de que estuviera soltero, me engañé a mí misma. Bueno… eso no significa que esté casado, la costura es un hobby como otro cualquiera: Vittorio y Lucchino también se comprarían esta revista, y no están casados…

Y, por fin, el sábado por la noche, estaba yo de fiesta y de repente, ¡chas!, lo veo. En medio de la pista, bailando con una chica. Y dije: "¡Bieeen! Ya está: no tiene pareja". sí, porque hay una regla inquebrantable de la naturaleza: un hombre sólo baila con una chica hasta que se la liga. Después se le van las ganas.

Pero lo que me convenció de que estaba libre es que no tenía un gramo de grasa. Y es que los hombres tienen una manía: que en cuanto tienen pareja, se dejan barriga. Y éste tenía unos abdominales que se podía rallar queso encima. Así que me dije: "Venga. Llevo toda la semana recopilando información sobre él. Sé lo bastante como para ligármelo". Total, que me acerqué.
– ¡Hola!
Y él:
– Hola… Oye, me suena tu cara. ¿No te he visto antes por aquí?
-¿Por aquí? Me extraña… porque yo los sábados… no suelo salir… Para mí, un sábado ideal es quedarme en casa haciendo punto de cruz, comiendo pan Bimbo y ¿cuidando a mis gallinas?

Y a lo mejor no se lo creen, pero me lo ligué. Y fue maravilloso, los dos juntos éramos una fuerza de la naturaleza: él, desnudo, con su terso estómago de hombre libre, y yo silvestre… como un tejón.

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