EL ORO DE ASTURIAS

 
  El Oro de Asturias ¿ y de los asturianos….?
 

Río Narcea cerrará este año sus explotaciones de oro en Asturias

La empresa achaca su marcha al Principado por no autorizar el desarrollo de la mina de Salave. Destinará 5,6 millones a indemnizar a los 208 empleados y a restaurar la zona afectada. ( Noticia de La Voz de Asturias)

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Ahora que la compañia Rio Narcea Gold Mines amenaza con marcharse de Asturias ya que no le permiten abrir otra esplotación en Salave ( Tapia de Casariego), seria bueno recordar a la administración del Principado que les exija devolver las subvenciones recibidas, yo no entiendo por qué se sigue permitiendo que las empresas se lucren con nuestros impuestos con la excusa de los puestos de trabajo y una vez que ya ganaron bastante, se largan de rositas, sin que nadie les pida cuentas.
Más abajo una recopilación sobre la explotación del " ORO" en Asturias.
 
 
 
 
 
 
Mina del oro

El yacimiento de oro que explota la compañía Río Narcea Gold Mines se encuentra en la vertiente Oeste de la sierra de Begega y se puede acceder a él desde Selviella y desde Alvariza, en una ruta circular que atraviesa los pueblos vaqueiros del concejo de Belmonte de Miranda. La explotación minera, además de la extracción propiamente dicha en minería a cielo abierto, cuenta con una planta de tratamiento del mineral en la que se recupera el oro. Se consigue extraer menos de 10 gramos de oro por cada tonelada de tierra tratada. Desde los pueblos de Begega y Boinas se tiene una vista privilegiada de la explotación desde fuera. Es de destacar el Proyecto para la Regeneración de la Zona, cuyo resultado será un lago que cubrirá la superficie perforada y carente de vegetación de la mina.
Las visitas a la mina de oro son concertadas.

 

Aula del oro

Minas de oro romanas en Asturias
Los yacimientos de oro explotados en época romana en Asturias se localizan fundamentalmente en el tercio occidental de la región donde predominan las rocas de naturaleza sedimentaria (cuarcitas, areniscas y esquitos) con ricas mineralizaciones de origen hidrotermal.

Plinio, escritor que vivió durante el primer siglo de la Era, estimó una producción anual para las regiones del N.O. de la Península Ibérica de 20000 libras de oro (unos 6500 kilogramos) que podrían suponer una cantidad próxima a las 230 toneladas de oro recuperadas durante la época romana. Sin embargo, no fueron estos yacimientos los únicos que suministraron el metal a la hacienda romana.

Los castros y las minas
El interés que el oro de las montañas de Asturias despertó en Roma justificó su empeño por conquistar un país de relieve tortuoso y gentes guerreras cuyas vidas habrían de cambiar radicalmente a partir de su incorporación al Imperio. Durante los siglos I y II d. De C. La actividad minera constituyó el motivo central en torno al cual se organizó la vida de las comunidades indígenas hasta entonces agrupadas en pequeños poblados fortificados, autosuficientes y emplazados en lugares con amplio control sobre su entorno y los recursos más necesarios. Eran los castros o Castella.
Con la dominación romana la población local sigue utilizando los castros como lugar principal de habitación pero supeditados ahora al servicio de una organización superior, la del Imperio Romano, que utiliza las viejas aldeas como unidad básica para la administración y explotación de los nuevos territorios conquistados. Los pueblos indígenas proporcionan la mano de obra en las minas de oro.
Estela de Villaverde

Lápida funeraria descubierta en las proximidades de la mina de Villaverde. El texto hace mención a una muchacha de nombre Bodocena, hija de Aravo, que falleció a la edad de 12 años y que probablemente vivió durante la segunda mitad del siglo I d. De C.
La estela menciona el castro de origen de la muchacha – castellum augubrigensi – utilizando una fórmula conocida en otros epígrafes del occidente de Asturias, procedentes también de zonas con intensa actividad minera (Belmonte de Miranda, Salas y Vegadeo).


Sierra de Begega

Belmonte de Miranda reúne algunos de los conjuntos de minería antigua más interesante de cuantos han sido catalogados en Asturias. En su mayor parte se distribuyen en torno a la Sierra de Begega, un cordal de unos 8 kilómetros de extensión que se alza sobre el encuentro de los ríos Narcea y Pigüeña. Una densa red hidráulica recogía y canalizaba el agua de escorrentía que desde las cotas más elevadas se utilizaba para abrir y socavar los yacimientos minerales. Al menos una quincena de trabajos con diversa entidad han sido identificados sobre sus laderas. El oro beneficiado procede fundamentalmente de yacimientos primarios construidos a partir de rocas sedimentarias, plegadas y cabalgadas, que han sido instruidas por rocas ígneas. Estas estructuras fueron cortadas con posterioridad por fallas subverticales que provocaron una intensa mineralización de las rocas sedimentarias y de los márgenes envolventes de las rocas intrusivas.

 
Minas de Boinas

Al sur de la Sierra de Begega se localizan las antiguas minas romanas de Boinás. El complejo se extiende sobre una superficie aproximada de 100 Ha. Y comprende tres núcleos principales de explotación, un centro metalúrgico y un pequeño castro vinculado probablemente con el beneficio de la mina. El abastecimiento de agua se realizó desde tres puntos diferentes con los que se estableció un grado de dependencia variable. El resultado ha sido la definición de una red hidráulica jerarquizada que contaba, en el paraje conocido por Alto de la Cueva, con el principal centro de contención y distribución del conjunto minero. A mediados del siglo I d. De C. Las minas de Boinás se encontraban en pleno rendimiento. Así lo prueban las cerámicas romanas descubiertas en las zonas de trabajos metalúrgicos y los restos de carbón procedentes de los hornos.
El origen de los afloramientos y las características geológicas de las rocas mineralizadas condicionó las estrategias de extracción practicadas durante la dominación romana. Los geólogos han podido identificar en Boinás dos fases de mineralización hidrotermal de consecuencias fundamentales para la formación de jasperoides con alto contenido en oro. Una intensa fracturación posterior dio lugar a la formación de brechas post-mineral asociadas con frecuencia a la mineralización de metales básicos y favoreció la circulación de aguas meteóricas hasta grandes profundidades provocando la definitiva alteración del mineral.
En las minas de Boinás han podido reconocerse estrategias diversas para alcanzar las zonas más ricas en oro.

          

Galerías con entibados de madera (siglo I d. De C)

La explotación de los recursos más distantes de la superficie fueron emprendidos mediante la excavación de galerías. Para evitar su hundimiento, las paredes y techo fueron aseguradas con entibados de madera. Su inmediato y progresivo relleno permitió que estas piezas se conservasen intactas hasta su recuperación en el año 1998.

Castro de Peña Aguda

Construido sobre la cima del monte que domina las explotaciones de Boinás, albergó la población de mineros que durante el siglo I d. De C. Trabajaron en estas explotaciones. Estuvo fortificado con una muralla perimetral y varios fosos excavados en su flanco occidental.

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 La minería prehistórica en Asturias

La necesidad de materias minerales para diferentes usos llevó al hombre prehistórico a horadar la tierra en su búsqueda. La gran demanda durante el Neolítico de piedras de calidad como el sílex dio origen a una verdadera minería subterránea, un fenómeno documentado desde el V milenio a de J.C. y con numerosos testimonios conocidos desde Suecia a la Península Ibérica.
En Asturias una gran cuenta de azabache fue hallada entre el ajuar funerario de un dolmen del Monte Areo (Carreño), construido entre el IV y III milenio a. de C.
En fecha también temprana, una nueva materia ahora metálica, el cobre, generó una minería de diferente naturaleza. El método inicial de laboreo, a base de pozos y trincheras a cielo abierto, conocido ya en el V milenio a. de C., fue posteriormente ampliado por sistemas más elaborados, con galerías profundas como las utilizadas en El Aramo y El Milagro.

2 ) El beneficio del oro

La abundancia de yacimientos auríferos en las regiones del Noroeste de la Península Ibérica propició su temprano beneficio y fabricación de joyas de oro desde la Edad del Cobre, a finales del III milenio a. de C. En tiempos anteriores a la llegada de Roma, los astures, galaicos y lusitanos obtenían el metal mediante el lavado de las arenas de los ríos.
Tras la conquista, finalizada en el año 19 a. de C., los territorios del Norte fueron objeto de una explotación sistemática en busca de nuevos yacimientos. Los historiadores de aquella época aluden al «pálido astur buscador de oro» para subrayar la vinculación de estas tierras y sus pobladores con una actividad que se prolongó con particular intensidad hasta finales del siglo II después de Cristo. Durante este tiempo la minería constituyó el motivo central en torno al cual se organizó la vida de las comunidades indígenas, agrupadas hasta entonces en pequeños poblados fortificados, autosuficientes. Con Roma, la población local sigue utilizando los castros como lugar principal de habitación pero supeditados ahora al servicio del Imperio, que utiliza las viejas aldeas como unidad básica para la administración y explotación de los nuevos territorios conquistados.
Durante los siglos posteriores al abandono definitivo de las explotaciones por Roma, el oro de estos territorios despertó muy poco interés. Las grandes minas fueron olvidadas y la actividad quedó reducida a pequeños grupos de artesanos que, hasta el presente, han persistido en el bateo de los placeres fluviales más ricos.

3 ) La historia del oro en Asturias

El auge actual de la minería del oro en Asturias ha revitalizado el interés del público por una actividad que, aunque olvidada, cuenta con una historia milenaria en la región. Las antiguas labores emprendidas durante la dominación romana se desperdigan sobre las montañas del occidente asturiano como testimonio de la riqueza oculta bajo la superficie y que hace casi dos mil años abasteció las arcas del imperio más poderoso del mundo.
Sin embargo, este capítulo de la minería en Asturias protagonizado por Roma contaba ya con antecedentes muy importantes –y también muy antiguos– en las explotaciones de cobre del Aramo y El Milagro, donde se extrajeron, mediante intrincadas redes de túneles y galerías, cantidades muy importantes de mineral.
Las intensas explotaciones geológicas desarrolladas en las últimas décadas del siglo XX permitieron identificar reservas de mineral muy importantes en los yacimientos de Carlés (Salas) y El Valle (Belmonte de Miranda). Su puesta en explotación, iniciada en 1997, ha alcanzado, desde entonces, una producción de oro anual de 100.000 onzas, aproximadamente unos 3.100 kg .
Fuent
e: Aula del Oro

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