Branos de Castiel.la

 

 

Poema de:

 MIGUEL ROJO FERNANDEZ

 

(Zarracín, Tinéu, Asturies, 1957)

 

 

 

 

 

BRANOS DE CASTIEL.LA

 

 

Los doraos tapeceres de Castiel.la

camín de la era col sol rodando

nos exes de las grandes ruedas.

Los grandes carros camín de la era

l´esguilosu polvu que l.levantan

las patas de los animales serios.

 

En Castiel.la naide -y puen nome

a los animales porque son vieyos

comu las l.lábanas ya comu ´l sol

ya comu los grandes carros de grandes

ruedas que ruedan l.lentamente

col trigu camín de la era.

 

L´universu blinca solas piedras

ya obliga al equilibriu de los brazos

vestíos de sol ya tierra ya espigas

por ente los tensos filos que texen

las andarinas na tela azul del aire.

 

La risa ía una pelota que vei ya volve

sol l.lombu triste de los animales

qu´emburrian del carru por riba las tapias d´adobe.

Risa nueva ya  l.larga ya redonda que volve ya vei

pala era onde los animales xiran

comu reloxes sola paya.

 

El trigu faise montaña

l.largos col.laos  au vein posase

páxaros ya sol ya las cabezas

de los homes de manos duras

que pigazan del so l.labor

a la fresca del trigu recién recoyíu

 

 

Branos de Castiel.la.

Felices días ensin torna posible

blancos ya azules ya dourados

comu  solamente son los días  de la infancia

cuandu  tovía la infancia nun esiste

 

¿Au se fonon los carros de las grandes ruedas?

¿Ya you?

¿Qué camín garranon las eras

ya los animales ensin nome

las manos d´aquel.los homes?

 

¿Ya you

en qué  xuegu de  nenos me quedéi

dormíu pa siempre ?

Branos de Castiel.la.

Imposibles yá branos de Castiel.la.

 

    EN CASTELLANO;

 

VERANOS DE CASTILLA

 

Los dorados atardeceres de Castilla

camino de la era con el sol rodando

sobre los ejes de las grandes ruedas.

Los grandes carros camino de la era

el ascendente polvo que levantan

las patas de los animales serios.

 

En Castilla nadie le pone nombre

a los animales porque son viejos

como las losas y como el sol

y como los grandes carros de grandes

ruedas que ruedan lentamente

con el trigo camino de la era.

 

El universo salta sobre las piedras

y obliga al equilibrio de los brazos

vestidos de sol y tierra y espigas

entre los tensos hilos que tejen

las golondrinas sobre la tela azul del aire.

 

La risa es una pelota que va y vuelve

por el lomo triste de los animales

que tiran del carro sobre las tapias de adobe.

Risa joven y larga y redonda que vuelve y va

hacia la era donde los animales giran

como relojes sobre la paja.

 

El trigo se hace montaña

altas cumbres donde van a posarse

pájaros y sol y las cabezas

de los hombres con manos duras

que adormecen de su trabajo

al frescor del trigo recién recogido.

 

Veranos de Castilla.

Felices días sin torna posible

blancos y azules y dorados

como sólo son los días de la infancia

cuando aún la infancia no existe.

 

¿Adónde se fueron los carros de las grandes ruedas?

¿Y yo?

¿Qué senda tomaron las eras

y los animales sin nombre

las manos de aquellos hombres?

 

¿Y yo

en qué juego de niños me quedé

dormido para siempre?

Veranos de Castilla.

Imposibles ya veranos de Castilla.

 

 

 

 

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