Nueva información sobre Pelayo

 

Nunca dejaré de sorprenderme de la capacidad de estudio de la gente, aqui reproduzco  un artículo publicado en el diario asturiano

" LA NUEVA ESPAÑA " el 30 de diciembre de 2006.

 

 

 

 

Pelayo nació en Toledo y fue hijo de madre soltera   

 

 

 

 

 Autor:MANUEL DE CIMADEVILLA

 

 

 

Desde hace siete años estoy documentándome en fuentes inhabituales para escribir un libro heterodoxo que llevará por título: «Las raíces, los ritos y los mitos». La reciente publicación de tres libros sobre Pelayo me ha animado a adelantar un extracto de una novedosa tesis sobre sus orígenes que rompe con el fagocitismo ortodoxo.

Pelayo fue hijo natural de Favila -el duque de Cantabria- y de Luz Vitular Fernández quienes tuvieron además otra hija: Ormesinda, a quien algunos historiadores le dan también el nombre de Recilona, en homenaje a su tía casada con Teodofredo, duque de Córdoba, el padre del rey Rodrigo.

El rey Witiza se había prendado de una sobrina suya que destacaba como hermosa doncella de su corte y cuyo nombre era Luz Vitular Fernández, la cual rechazaba, una y otra vez, sus pretensiones sexuales, ya que la mujer estaba enamorada de otro tío suyo: Favila, duque de Cantabria, del que quedó embarazada, tras haberse jurado amor eterno y consumar su matrimonio secreto. De aquella relación Luz tuvo en Toledo a su hijo ayudada por una mujer de confianza que hizo las veces de comadrona. A fin de salvarlo de las iras del rey Witiza, lo puso en las aguas del río Tajo en un arca, labrada y embreada, arropado en finos paños y con un pergamino donde se notificaba que pertenecía a un noble linaje. Y he aquí que el arca llegó hasta el pueblo de Alcántara, donde se encontraba casualmente Teodofredo, duque de Córdoba, otro tío de doña Luz, que ordenó recoger aquel vistoso objeto que bajaba por las aguas. Cuando vio que se trataba de un recién nacido, Teodofredo se llevó al niño a su casa, lo bautizó con el nombre de Pelayo -su nombre indica eso: «el hijo de las aguas»- e hizo que le criasen junto a Rodrigo, su legítimo heredero, que con el tiempo llegaría a ser rey de España. De esta manera, lo que son las cosas y por designios del destino, vivieron juntos su niñez el rey que perdería España y el rey que después tendría que salvarla.

Cuando Teodofredo se enteró de quién era el niño recogido de las aguas, logró que el rey aceptase -aunque de mal grado- el casamiento de Favila y Luz, quienes tuvieron otra hija a la que pusieron de nombre Ormesinda. Pero he aquí que aunque pasaban los años, al rey Witiza no se le apagaban los deseos sexuales hacia su sobrina doña Luz, quien había sido nombrada «Castísima Matrona» por el noble Rodrigo Méndez de Silva. Así que volvió a la carga y al ser rechazado de nuevo en sus pretensiones, furioso se vengó con el esposo Favila dándole con su espalda un salvaje golpe en la cabeza que le ocasionó un gravísimo traumatismo craneal con hemorragias internas que le propició la muerte a las pocas horas.

¡Qué ambiente más degenerado había entonces en la corte de los reyes godos! En la «Crónica Rotense» se puede leer que el rey Witiza fue un hombre deshonesto -la honestidad ha de entenderse siempre de cintura para abajo- que promovió escandalosas costumbres. No sólo disolvió los concilios y selló los cánones, sino que también tomó nuevas esposas y concubinas, y para que no dieran mucho la lata los clérigos también toleró que los obispos, presbíteros y diáconos gozasen de los placeres de las mujeres. Así, de entre otras muchas, el rey Witiza se encaprichó hasta de la hermosa madre de Pelayo. No es de extrañar, pues, ante semejante panorama, que el reinado de su sucesor, Rodrigo, solamente durase tres años, ya que si el rey Witiza mató al padre de Pelayo, Rodrigo violó a Florinda -la hija del conde don Julián, la del romance popular-, la dejó embarazada y luego no se casó con ella. Florinda tuvo un hijo bastardo de Rodrigo llamado Alverico con el que vivió en Evora y acabó deprimida tirándose desde una torre. En venganza, don Julián -quien era romano, no hispano y había sido además privado de honores reales por Rodrigo- fue el que abrió la puerta de Ceuta para que los musulmanes entrasen en la península. Y, asimismo, Pelayo inició la rebelión contra los moros -entre otros motivos- porque no le gustaba que Munuza se acostase con su hermana Ormesinda. Tres hombres distintos, tres mujeres y tres circunstancias similares que cambian la historia de España. Es curiosa la influencia histórica que siempre ha tenido el sexo en el inicio de las batallas.

Tras el asesinato de Favila, la viuda doña Luz y sus hijos Pelayo y Ormesinda fueron desterrados por el rey Witiza a las tierras del Norte, morando en los palacios de Gundemaro, en Tuy, pero en cuanto Pelayo fue creciendo su afán de aventura le empujaba a recorrer incansablemente aquellas montañas que le llevaban hasta el hermoso valle de Cangas e, incluso, pasaba temporadas en los territorios de sus ancestros en Cantabria. Aquel infante ha sido descrito como muy inquieto y trabajador, forzado, animoso, cuerdo, avisado y, tal como pedían las circunstancias: justo, moderado, religioso y adornado de todas las condiciones que le hacían destacar socialmente. Físicamente cuentan que era hermoso, de cara larga, ojos grandes, cabello largo, barba castaña, manos largas y con el dedo meñique lisiado por un accidente en sus andanzas por África.

Y es que su espíritu inquieto le llevó hasta a irse de romero a los Santos Lugares. De su paso por Jerusalén, el padre Mariana describe en su «Historia de España» que todavía podían ser contemplados en Arratia (Vizcaya), en el siglo XV, los bordones de Pelayo y sus acompañantes en su peregrinación por Tierra Santa.
Cuando murió Witiza, Pelayo retornó para ponerse a las órdenes de su primo el rey Rodrigo, quien para compensarle del agravio histórico del que había sido víctima tras el asesinato de su padre le nombró capitán de los espatarios.

Pelayo luchó con valor en la batalla de Guadalete, y tras perder en noviembre del 711 volvió a refugiarse en las montañas del Norte. A su paso por Toledo, el arzobispo Urbano, temeroso de que el Arca Santa y las sagradas reliquias que allí se guardaban cayesen en manos de los moros, pidió auxilio a los nobles que iban en retirada. La mayor parte de aquellas reliquias habían sido traídas desde Jerusalén por los cristianos cuando en el año 615 el rey de Persia, Cosroes, se apoderó de la ciudad; y el arzobispo de Toledo unió a ellas la vestidura entregada por la Santísima Virgen a Ildefonso, así como las obras de San Isidoro, San Ildefonso y Juliano.

Al llegar a Asturias depositaron aquellas valiosas reliquias en una cueva en una montaña conocida popularmente como La Madalena -a la que, posteriormente, debido a ello, fue denominado como Monte Sagrado: Monsacro- en Morcín, cerca de Oviedo. Allí permanecieron ocultas hasta que -ya bajo el reinado de Alfonso II El Casto- fueron recuperadas y se ordenó su traslado a Oviedo a una capilla dedicada a San Miguel Arcángel, conocida actualmente como la Cámara Santa.
Desde su retorno a las montañas del Norte, Pelayo no paró de ir de acá para allá durante tres años en busca de los apoyos de los nobles del norte de España, hasta lograr la unión de ciento cuarenta de ellos. Entre ellos, el conde Aldebrando de Osca, quien había ido en misión a Roma ante el papa Constantino, además de a Lombardía y Francia, para informar de la situación que estaban padeciendo los cristianos en España. Cuestiones religiosas y sentimentales al margen, Pelayo no podía basarse en su cabreo por las relaciones sexuales de Munuza con su hermana Ormesinda, sino en una cuestión más aglutinante: el dinero. Y es que muchos nobles y terratenientes ya estaban hartos de los cuantiosos impuestos con los que les gravaban los musulmanes.

Así que cuando Pelayo llegó en el año 718 al cónclave de Cangas de Onís fue recibido no sólo como espatario del rey Rodrigo, sino también como príncipe de la real sangre de los duques de Cantabria, reconociéndosele su labor de organizador y cohesionador de las fuerzas del norte de España que allí se habían dado cita para iniciar la rebelión contra los moros. No fue discutido su liderazgo histórico de cuna por nadie. Fue aclamado rey siendo alzado sobre el pavés -al estilo godo- en el todavía hoy llamado Campo de la Jura. Y, a continuación, fue también alzada y aclamada como reina su esposa Gaudiosa Ferrández, quien era hija del terrateniente Trasamundo Ferrández -conde de los Patrimonios de Galicia- quien había conocido a Pelayo durante el destierro en Tuy.

Es importante tener en cuenta que la nobleza visigoda no estaba entonces por la labor de fundar una dinastía real de carácter hereditario. Aunque el poder visigodo siempre consideró como heredero el reino cristiano independiente de Asturias, lo cierto es que no se cubrieron los parámetros idealistas de quienes todavía no tenían nada claro que aquello que deseaban no era una monarquía, sino una república. Años después, quizás esa fuese la causa de que el hijo de Pelayo -de nombre Favila, como su abuelo, su natural sucesor- a los dos años de su reinado cayese víctima de una intriga palaciega que desembocó en aquella extraña muerte despedazado -en el transcurso de una batida tras tomarse más sidra de la cuenta, con una cierta nocturnidad y alevosía- por un oso.

Pelayo fue, en definitiva, un godo heterodoxo que, en contra de la opinión de la poderosa nobleza de su entorno, contraria a consolidar una dinastía monárquica de carácter hereditario, quiso ser rey y que también lo fuesen sus herederos. Y eso siempre se paga de alguna manera. Su hijo fue empujado hacia la muerte segura entre las garras de un oso. El poderío del matriarcado ya quedó entonces de manifiesto al ser nombrado rey el hijo del duque de Cantabria, quien estaba casado con Ermesinda, la hija de Pelayo, y que reinó con el nombre de Alfonso I El Católico, quien reconquistó Galicia y las Bardulias, tierras ahora conocidas con el nombre de Castilla.

 

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Como podeis ver este Pelayo nuestro da  mucho juego, y historias cada vez mejores.

 

 

 
 
 
 
 
 
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Una respuesta a Nueva información sobre Pelayo

  1. Pachin dijo:

    Hola Reina Astur veo que sigues actualizando tu blog eso esta muy bien veo que te gusto el cuento de Mani me alegro dime una cosa en mi blog tengo una foto de un señor que se llama Fermín Canella sabrías decirme quien coño es saludos y no se como escribirte sin que los blogs se conviertan en un chat

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