A PESAR ( Poema de: Miguel Rojo )

 

A PESAR

 A pesar de los pesares

de que la vida cuerre al.louriada na so imparable marcha

de que la muerte nos arrodia un pouquinín más cada día

de que blincamos continuamente solos cuerpos tiraos

nos telediarios ya nas aceras…

A pesar d´esu ya de tanta tontería

ya de tantos tontos que nos persiguen comu malas  yerbas

imposibles d´arrincar

ya de los que matan porque sí ya porque non

porque sos de la tribu del otru l.lau del ríu…

A pesar d´esu ya d´outros enguedeyos

que fairían interminable esti poema

comu las multicopias multifirmadas de los burócratas

o ´ l.linguax blasfemu de los picapleitos

o los chupones de balón qu´enxamás te lo pasan

comu los chupones de los cuartos axenos

que tampoucu nunca te los pasan…

A pesar d´esu ya de tantas outras cousas

glayo por riba de tou ya digo

equí tamos

que cuenten con nos

colos escudos de nuesas palabras pa defendenos

na fuercia de la nuesa razón

el coraxe de sabenos homes de bien

peru

-ya sobremanera-

col dolor impagable de nuesos culos pa sufrilos.

En castellano:


 

A PESAR

 

 

A pesar de los pesares

de que la vida corre enloquecida en su marcha  imparable

de que la muerte nos rodea un poco más cada día

de que saltamos continuamente sobre los cuerpos  tirados

en los telediarios y en las aceras…

A pesar de eso y de tanta tontería

y de tantos tontos que nos persiguen cual malas yerbas

imposibles de arrancar

y de los que matan porque sí y porque no

porque eres de la tribu al otro lado del río…

 

A pesar de eso y de otros problemas

que  harían interminable este poema

como las multicopias multifirmadas de los burócratas

o el lenguaje blasfemo de los picapleitos

o los chupones de balón que jamás te lo pasan

como los chupones de la pasta ajena

que tampoco jamás te la pasan…

 

A pesar de eso y de tantas otras cosas

grito por encima de todo y digo

aquí estamos

que cuenten con nosotros

con los escudos de nuestras palabras para  defendernos

en la fuerza de nuestra razón

en el coraje de sabernos hombres de bien

pero

-y mui especialmente-

con el dolor impagable de nuestros culos para sufrirlos.

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